Qué se esconde detrás del grupo Quebracho
Sus principales representantes fueron detenidos o están prófugos de la Justicia; no descartan recurrir a la lucha armada
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Acusado de responder a los servicios de inteligencia, señalado por sectores del poder como una seudoguerrilla urbana, mirado con temor desde el centro y la derecha, y con recelo y desconfianza desde la izquierda, Quebracho es el grupo político sobre el que más versiones se han tejido durante los últimos diez años y, probablemente, sobre el que menos información fidedigna se tenga.
Sus líderes, desconocidos hasta hace pocos días para la mayor parte de la sociedad, abandonaron definitivamente el anonimato el último martes, cuando encabezaron la protesta en la Plaza de Mayo que terminó en un violento enfrentamiento con la policía. Hoy, la agrupación vive horas difíciles: uno de sus máximos líderes, Fernando Esteche, está prófugo de la Justicia, acusado de delitos no excarcelables por su participación en los incidentes; Gustavo Franquet, referente del brazo piquetero de Quebracho, fue detenido anteayer por un corte de ruta de junio último, mientras que Nicolás Lista, el otro jefe piquetero de la agrupación, decidió ocultarse para no correr la misma suerte que su compañero.
Con las detenciones llegaron, además, reiteradas acusaciones sobre sus supuestos vínculos con los organismos de inteligencia. "Esteche trabajó hace algunos años en la SIDE", denunció el piquetero kirchnerista Luis D´Elía, y afirmó que "su misión era ilegitimar con posturas petardistas el conflicto social en la Argentina".
El jefe del bloque de diputados de ARI, Eduardo Macaluse (Buenos Aires), dijo a LA NACION: "Resulta muy significativo que siempre que aparecen ellos, al otro día se habla de los desmanes y no de los motivos de las protestas. Queriéndolo o no, son contrarios a los intereses que dicen defender".
Los piqueteros duros también los criticaron. "No compartimos su metodología porque es ajena a la clase trabajadora", dijo Gustavo Giménez, del MST Teresa Vive.
Pero ¿cuánto hay de cierto en las acusaciones que pesan sobre Quebracho? ¿Qué busca la agrupación y hasta dónde está dispuesta a llegar para conseguirlo? ¿Cuáles son sus vínculos con el kirchnerismo?
El Movimiento Patriótico Revolucionario (MPR) Quebracho -tal es su nombre desde agosto de 1996- tiene sus orígenes en los centros universitarios de La Plata. A comienzos de 1993, peronistas de izquierda y jóvenes desencantados del Partido Intransigente (PI) y del trotskista Movimiento al Socialismo (MAS) fundaron el Movimiento Popular de Unidad Quebracho.
El debut público
Su primera aparición pública se produjo el 3 de diciembre de aquel año, durante una movilización sindical en la que hubo enfrentamientos con la policía. Desde entonces, tuvo intervenciones esporádicas, pero muy recordadas por su nivel de agresividad. Sus líderes lo definen como un movimiento nacionalista, antiimperialista y revolucionario, que reivindica las motivaciones y la metodología del peronismo de izquierda de los años 70.
"En muchos lugares del mundo se apela a la lucha armada y nosotros reivindicamos esas luchas. Pero por ahora no estamos en ésa, no es un debate actual en el movimiento", dijo a LA NACION Raúl Lescano, uno de los cuatro miembros de la mesa ejecutiva nacional de Quebracho.
"No somos una organización de lucha armada. En la Argentina no están dadas las condiciones para eso; si llegará o no el momento, no lo sabemos", advirtió Leonardo del Grosso, otro de los jefes del movimiento.
La dirección ejecutiva -que completan Esteche y Roberto Moreno- fue elegida el año último, en el cuarto encuentro nacional de Quebracho, al que asistieron unas 500 personas, algo menos que el total de integrantes del movimiento.
En esa reunión, y en algunas posteriores, se definió una consigna: construir la unidad, provocar la crisis y legitimar la violencia popular.
En el encuentro se analizaron, además, las actividades de Quebracho en los tres ámbitos en los que tiene inserción: el movimiento piquetero, donde más creció a partir de la creación de la Coordinadora de Trabajadores Desocupados (CTD) Aníbal Verón; el movimiento estudiantil, con desarrollo en facultades de La Plata desde el Movimiento 31 de Mayo (M-31), y el sindicalismo, con alguna participación en los gremios estatales y docentes que controla la CTA.
Presencia
Con presencia en la ciudad de Buenos Aires y en las provincias de San Juan, Córdoba, Misiones, Chubut, Río Negro, Santa Fe, Jujuy y Buenos Aires, Quebracho tiene su bases más numerosas en localidades del norte y del sur del conurbano bonaerense. Para ese crecimiento fue fundamental el trabajo hecho desde la CTD Aníbal Verón. "La idea es profundizar la inserción en los barrios, construir un movimiento de masas y sostener las luchas populares", explicó a LA NACION Franquet, pocas horas antes de ser detenido.
En la actualidad, la CTD maneja unos cien comedores comunitarios, unos 3000 planes sociales y tiene una capacidad de movilización de 2200 personas, según estimó Franquet, que aclaró que sólo unos 200 piqueteros pertenecen a Quebracho.
En la calle, desde los primeros cortes, en 1996, la CTD cuenta también con un experimentado cuerpo de seguridad, integrado por unos 80 militantes que se entrenan para la tarea. "La idea es mostrar que son aguerridos y ordenados", dicen en la agrupación.
En las marchas puede observarse que los dirigentes coordinan a la perfección todos los movimientos de las columnas con la ayuda de handies y teléfonos celulares.
Los militantes de Quebracho y de la CTD también cuentan con una especie de plan de estudios de textos que luego son discutidos en las asambleas. Allí abrevan John William Cooke, el "Che" Guevara, Marx y Lenin.
Pese a que hoy aparecen como el enemigo público número uno, uno de los actuales referentes de los piqueteros kirchneristas, Emilio Pérsico, hoy jefe del MTD Eva Perón, fue integrante de Quebracho en los años 90.
La agrupación Patria Libre, que también respalda al Gobierno, tiene vínculos históricos con Quebracho. Uno de sus integrantes contó a LA NACION que el grupo que hoy comanda Pérsico nació en los despachos oficiales con la intención de aglutinar apoyo popular en las zonas más carenciadas del conurbano bonaerense. Detalló que una de las condiciones de la Casa Rosada fue que Quebracho quedara al margen.




