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Raúl Rosa: "El kirchnerismo hizo escuchas ilegales a Carrió, Duhalde y Lavagna"

El exespía de la Secretaría de Inteligencia cuenta las amenazas que recibió tras investigar una ruta área de tráfico de drogas que había autorizado el exsecretario Ricardo Jaime; renunció en 2006
El exespía de la Secretaría de Inteligencia cuenta las amenazas que recibió tras investigar una ruta área de tráfico de drogas que había autorizado el exsecretario Ricardo Jaime; renunció en 2006 Crédito: Fernando Massobrio
Mariano Obarrio
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16 de febrero de 2019  

Formó parte de la Secretaría de Inteligencia (SI). Y ahora, más de una década después de renunciar al organismo, el exespía Raúl Rosa denuncia que durante el gobierno kirchnerista, Francisco "Paco" Larcher creó y dirigió un "grupo especial" para realizar "escuchas telefónicas ilegales", sin orden judicial, para investigar a "empresarios, funcionarios, políticos y periodistas".

Abogado y cuadro de inteligencia operativo, Rosa renunció a la SI el 20 de julio de 2006 luego de 13 años de servicio y de que un desconocido lo amenazara con matar a su hija.

En una entrevista con LA NACION, aseguró que sufrió una persecución interna y que la denunció en 2016 ante el juez federal Sergio Torres. Los problemas comenzaron luego de haber detectado embarques de drogas en la exaerolínea Southern Winds, en 2004, a través de una ruta sospechosa que había sido autorizada por el entonces secretario de Transportes Ricardo Jaime . Rosa, de 50 años, fue profesor de Derecho Constitucional de la Universidad Católica de Salta e ingresó en la ex-SIDE en 1993. Trabajó en la Dirección de Observaciones Judiciales (DOJ) y como enlace con la Unidad Antiterrorista de la Policía Federal.

-¿Qué lo llevó a denunciar su situación ante la Justicia?

-En 2001 se creó la División Casos Especiales, me colocan a cargo con el objetivo de hacer inteligencia a quienes pudieran atentar contra el orden democrático y luego el narcotráfico. Cuando asumió Néstor Kirchner se generaron órdenes de reunión de información sobre personalidades políticas, jueces, fiscales, empresarios, gobernadores, concejales, periodistas...

-¿Eso era legal?

-Una actividad absolutamente ilegal y contraria a la ley nacional de inteligencia 25.520.

-¿Quién dio esa orden de cambiar?

-El secretario de Inteligencia Héctor Icazuriaga, y el subsecretario Francisco Larcher.

-¿Qué implicancia tenía esta nueva investigación?

-Las órdenes eran diarias. Dentro de mi división existía otra a cargo de José Linares, jefe del Departamento de Orden Constitucional, una broma... Lo mencioné en la denuncia judicial, se ordenaba la confección de fichas, de todas estas personalidades, conformando una base de datos ilegal de ellos. La actividad de mi división, el narcotráfico, hacía de paraguas protector.

-¿Estas investigaciones implicaban seguimientos callejeros y escuchas telefónicas ilegales?

-No me consta que fuera así, pero seguramente se hacían. Con respecto a las escuchas ilegales, comenzó un fuerte rumor dentro del organismo de la creación de un grupo especial que dependía directamente de Larcher. La Dirección de Observaciones Judiciales tramitaba escuchas con orden judicial. Este grupo especial, sin esa orden judicial. Eran escuchas ilegales.

-¿Y a quién se les hacían estas escuchas ilegales?

-A Elisa Carrió, a Eduardo Duhalde, a Roberto Lavagna, a periodistas como Marcelo Longobardi, otros que no recuerdo, pero que están en la causa, seguramente a usted también.

-¿Con qué objetivo se hacían? ¿Las veía el presidente Kirchner?

-Claramente. Era un secreto a voces que a las seis y media o siete de la tarde Larcher cruzaba hacia la Casa Rosada y le aportaba al presidente de la Nación las escuchas ilegales. El grupo operativo funcionaba las 24 horas, los 365 días del año.

-¿Sigue funcionando ese equipo?

-Claramente no funciona más.

-¿Cómo fue su salida del organismo?

-Como cuadro de inteligencia de la Nación no tengo nada de qué arrepentirme. Es un cliché periodístico. No soy ningún arrepentido. En las investigaciones sobre narcotráfico detectamos e hicimos estallar el caso Southern Winds, con el embarque de cocaína a España (Barajas).

-¿Eso le trajo problemas?

-Yo era representante de la SI en la Sedronar (secretaría antidrogas) y allí ventilamos la maniobra en reuniones de intercambio informativo quincenales con las distintas fuerzas de seguridad. Y ello hizo que las autoridades del organismo enfocaran mi división como un enemigo. Allí comencé a sufrir persecuciones laborales y personales de todo tipo.

-¿Había informado de los embarques a la SI previamente?

-Claramente que se venía informando. Las autoridades de entonces, Alberto Mazzino, director general de Análisis de la SI, o Graciela Palacios, directora de Análisis Interior de la SI, me indicaban que seguramente Larcher o no los leía o los pasaba por la picadora de papel. A mi criterio, Mazzino fue el mejor analista de inteligencia de Estado de los últimos 30 años.

-¿Por qué decían que no se avanzaba con la investigación?

-Mazzino me indicó que Larcher le había ordenado que yo no podía asistir más al Sedronar a modo de colaborador, sino solo a modo de observador. Una orden disparatada porque impedía la lucha contra el narcotráfico.

-¿Y por qué era eso?

-Mazzino me explicó que a su criterio esa maniobra que habíamos detectado era un negocio de algunos funcionarios del gobierno kirchnerista, entre ellos Ricardo Jaime, secretario de Transporte, que le aportaba dineros espurios al presidente de la Nación, pero que él creía que el presidente no conocía la verdadera procedencia espuria de ese dinero.

-¿Y cuál fue el dato que desencadenó todo?

-El patrón más importante fue la ruta aérea por donde ingresaba la droga. Tacna (Perú), Córdoba, Buenos Aires, España. La ruta la cubría SW, aerolínea subvencionada por el Estado.

-¿Qué sentido tenía la ruta?

-Ningún sentido comercial. Esa ruta fue asignada por resolución de la Secretaría de Transporte solamente a SW y firmada por Ricardo Jaime. La razonabilidad era solamente el negocio del narcotráfico.

-¿Luego de eso qué pasó?

-Comenzaron persecuciones hacia mí, personales y laborales. Tras un enfrentamiento feroz con Linares fui desplazado de la jefatura de División Casos Especiales y me informan que iba a ser destinado a Trelew.

-¿Usted aceptó el traslado?

-Cuando salía de esa reunión, tomo el ascensor de 25 de Mayo 11, sube conmigo al ascensor una persona que nunca había visto en el organismo de un metro 80, morocho, con traje muy caro; se me acerca al oído y me dice: "¿Vos sos Rosa? Tu hija va a nacer con una bala en la cabeza". Yo estaba esperando familia y al otro día presenté mi renuncia.

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