
Recibe Menem los aviones de combate
Demostración: las aeronaves serán probadas hoy en El Palomar, donde concurrirá Menem; el largo viaje hacia la Argentina.
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El vuelo desde Palmdale, Estados Unidos, a la brigada de El Palomar fue un largo camino a casa que puso a dura prueba los aviones A4-AR y a sus pilotos.
La operación fue planificada para realizarse en condiciones diurnas y los aeródromos de operaciones debían tener capacidad de proveer JP-1, combustible que utilizan todas las aeronaves.
Siempre que fue posible, se trató de evitar el vuelo sobre zonas selváticas o sobre agua a distancias que, ante cualquier plantada del motor, los pilotos se viesen impedidos de llegar a la costa.
Se incrementaron en un 10 por ciento las horas de vuelo previstas para cubrir eventuales desvíos hacia aeródromos de alternativa o por condiciones meteorológicas adversas imprevistas.
Como máximo, se realizaron dos escalas por día y se tuvieron que respetar el tiempo máximo de vuelo y el mínimo de descanso para los tripulantes.
Recepción oficial
En tales condiciones, los cinco cazabombarderos, que serán recibidos oficialmente hoy a las 8.30 en El Palomar por el presidente de la Nación en su condición de comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, cubrieron una distancia de 6110 millas náuticas en 15 horas de vuelo y consumieron unos 30.000 litros de combustible.
La primera escala se cumplió entre Palmdale, Estados Unidos, donde funciona la fábrica Lockheed, y Davis Monthan, donde se recibieron formalmente los aviones. Este tramo fue cubierto por pilotos norteamericanos pertenecientes a la empresa.
La segunda se cumplió entre Davis Monthan y Monterrey (México), donde los pilotos argentinos hicieron el primer pernocte.
Los siguientes tramos se desarrollaron entre Ixtepec (México), escala técnica, y Howard (Panamá), donde los pilotos descansaron una jornada completa.
El vuelo continuó a Chiclayo, (Perú). Allí los pilotos pernoctaron y luego, en Pisco (Perú), hicieron una nueva escala técnica. Más tarde, cargados ya con combustible, los aviones volaron hasta Viru-Viru, en Santa Cruz de la Sierra (Bolivia), único aeropuerto civil que se tocó en el largo viaje, para un nuevo y final pernocte.
Clima adverso
De Santa Cruz de la Sierra a El Palomar el vuelo se realizó en condiciones meteorológicas adversas, que fueron sorteadas con verdadero profesionalismo por los pilotos argentinos.
Se empleó una velocidad de crucero de 430 kilómetros por hora, previéndose 2800 libras de combustible por avión para una autonomía de 2h40m y un alcance de 990 millas náuticas.
Las alternativas por novedades técnicas o por cuestiones meteorológicas insumieron un adicional de 20 minutos de vuelo, equivalentes a 220 millas náuticas.
La planificación se cumplió estrictamente y coronó con éxito la difícil empresa de traer en vuelo los cinco primeros aviones de combate que compró el país a los EE.UU., después de la Guerra de las Malvinas.



