Alivio entre los jueces por la candidatura de Pichetto, un conocido de Comodoro Py

La elección del compañero de fórmula de Macri apaciguó temores de "revancha" entre los magistrados, acostumbrados al trato con el senador
Hernán Cappiello
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17 de junio de 2019  

A diferencia del sacudón que provocó en el escenario electoral la designación de Miguel Pichetto como candidato a vicepresidente de Mauricio Macri , en los tribunales la novedad fue recibida con alivio. Operó como un tranquilizante capaz de alejar la idea de revanchismos.

Es que Pichetto es uno de los senadores que más relación tienen con la Justicia . Algún desprevenido puede sospechar que por pedir favores. Todo lo contrario: son más las veces en que los jueces buscan a Pichetto que las ocasiones en que Pichetto busca a los jueces.

La relación viene de largo. Pichetto integró en tres ocasiones el Consejo de la Magistratura , organismo que se encarga de remover y designar a los jueces federales. Ocupó ese cargo entre 1998 y 2002, entre 2002 y 2006 y ahora, desde fines de 2018. Como llegó en representación del PJ, el kirchnerismo está reclamando a los gritos que deje ese lugar. Sobre todo, porque Pichetto ya anunció que dejará el bloque desde que comience la campaña.

En el Consejo de la Magistratura los jueces lo respetan. "No hizo locuras, actuó con prudencia", recuerdan magistrados que lo siguieron en su carrera. Y en ocasiones le dio al oficialismo el juego político que carecía en el Consejo. Fue su muñeca, de hecho, la que le permitió al Gobierno impulsar la salida de Eduardo Freiler, el camarista removido por un juicio político. Macri estaba enfurecido tras el fallo de la Cámara Federal que había otorgado la libertad a Cristóbal López y a su socio Fabián de Sousa. Lo habían firmado Freiler y Eduardo Farah.

Farah fue traslado a otro tribunal y la investigación contra Freiler en el Consejo avanzó a paso rápido, pero el Gobierno no tenía los votos para promover su juicio político y aprovechó una "ventana de oportunidad" por una vacante temporal para poner el tema sobre la mesa y aprobarlo. Quien abrió esa ventana fue Pichetto. El oficialismo aprovechó el desplazamiento del senador Ruperto Godoy, por no ser abogado, para demorar la jura de su reemplazante, Mario País. Sin País, los consejeros votaron la promoción del juicio político a Freiler.

Eran tiempos en que Pichetto tenía máxima sintonía con la Corte presidida por Ricardo Lorenzetti. Pero desde que cambió la presidencia y quedó en manos de Carlos Rosenkrantz, Pichetto empezó a tener una mirada más crítica sobre el funcionamiento de Lorenzetti, Horacio Rosatti y Carlos Maqueda, quienes empezaron actuar en conjunto.

Pichetto no ahorró críticas en privado al modo en que estaban condicionando a Rosenkrantz y manejando la Corte como un poder paralelo. No fue ajena a la ruptura la decisión de la Corte que le impidió buscar la reelección en Río Negro al gobernador Alberto Weretilneck. La Corte entendió que al asumir Weretilneck desde la vicegobernación para culminar el mandato del asesinado Carlos Soria y ser electo nuevamente, si se presentaba ahora iría por un tercer mandato, lo que está vedado. Pichetto no se conformó con la decisión.

Entre los jueces federales de Comodoro Py no hay quien no conozca a Pichetto. Su trato es, según los casos, más formal o institucional o más íntimo, de compartir cafés y almuerzos. Circuló por los medios la foto de un almuerzo con el juez Claudio Bonadio antes de que tuviera en su manos la causa de los cuadernos. Desde que Bonadio está con el caso, casi que se aisló del mundo.

Pero Pichetto tiene diálogo, además, con el juez Rodolfo Canicoba Corral y la jueza María Servini, entre otros. Al resto se los cruza cada tanto en algún evento y no dejan de conversar. Después de todo, Pichetto es quien manejaba hasta ahora los consensos en la Comisión de Acuerdos del Senado, la llave para llegar a ser juez federal.

Quedaron más de 80 pliegos en condiciones de ser tratados en el cuerpo. En la lista está el de Laureano Durán, candidato del Gobierno para ser juez federal con competencia electoral en la provincia de Buenos Aires, un cargo clave para María Eugenia Vidal.

No hizo falta preguntarle a ningún juez su opinión sobre la candidatura de Pichetto. La reflexión fue espontánea y unánime: es una designación positiva para la Justicia y para el Gobierno. Reflexionaron que fue un camino casi inevitable en el derrotero político del senador, que buscará encolumnar a los gobernadores y a la mayor parte del peronismo si gana la elección. Si pierde, dejará su banca, lo mismo que ocurriría si no fuera candidato.

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