Reforzará Scioli políticas que cuestiona la Casa Rosada

En la Legislatura apoyará a Casal y exigirá la baja de imputabilidad
Juan pablo Morales
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27 de febrero de 2011  

Daniel Scioli pasó buena parte de los últimos tres días desgranando los temas espinosos de su próximo discurso. Entre su habitual maratón de actos y viajes, el gobernador buscó tiempo para encerrarse y diseñar el mensaje de apertura de sesiones en la Legislatura, previsto para pasado mañana, en La Plata. En sus borradores marcó tres ejes dominantes, según adelantaron a La Nacion fuentes oficiales con acceso al texto: anunciar formalmente la reforma de la ley electoral, que favorecerá a los intendentes que resisten las colectoras; defender a ultranza la política de seguridad, y repetir con énfasis que quiere que se baje la edad de imputabilidad de los menores.

La Casa Rosada está en contra de Scioli en los tres temas. En la gobernación, no obstante, juran que ya perfiló sus palabras mirando encuestas, sin consultas al Gobierno ni a la Presidenta. En el kirchnerismo respondieron con inquieta expectativa. Ante La Nacion, un ministro nacional clave hizo saber que los contactos, otra vez, han vuelto a enfriarse. Y que escucharán el discurso con atención para decidir cómo seguirá la relación política con el aliado del que más recelan.

El año legislativo comenzará así con otro episodio de tensión creciente entre Scioli y el Gobierno después de una semana de cortocircuitos, que se inició con una dura embestida de dirigentes kirchneristas en contra del ministro de Seguridad y Justicia bonaerense, Ricardo Casal, y que terminó con un férreo respaldo de Scioli, en medio de la conflictiva negociación salarial con los docentes y la disputa por el plan oficial de permitir colectoras y habilitar la postulación bonaerense de Martín Sabbatella.

"No me subestimen. No se equivoquen conmigo." El gobernador ayer ordenó que se difunda como propia esa frase misteriosa, dirigida contra sus detractores públicos: el ex funcionario León Arslanian, el periodista Horacio Verbitsky, el diputado Sabbatella y el ex piquetero Luis D'Elía. En su discurso legislativo, mantendrá el tono. Habrá una frase especial, que promete repetir: "Trabajo en el sentido de lo que la gente está pidiendo". Scioli sigue con particular obsesión las encuestas.

El nerviosismo se incrementó en pocos días. Comenzó cuando el gobernador vio al nutrido grupo K cuestionar el poder de "la policía represiva", pedir la renuncia de Casal y denunciar "negocios" de Scioli con los empresarios Mario Montoto y Daniel Hadad. Varios de esos denunciantes son dirigentes de consulta de la ministra de Seguridad, Nilda Garré. En La Plata sienten que el Gobierno está "alentando una avanzada ideológica" contra el gobierno provincial, con tinte electoral.

En aquel cónclave estaban, entre otros, Verbitsky; el jefe gremial de los maestros, Roberto Baradel (justo en medio de la accidentada negociación salarial), y Sabbatella, el hombre que desencadenó un tembladeral en el sciolismo y el PJ cuando la Casa Rosada anunció que le dará una colectora para que sea candidato a gobernador con la boleta de Cristina.

Esa unión de figuras reavivó todavía más la polémica. Ayer, el ministro de Desarrollo bonaerense, Baldomero Alvarez, reafirmó algunas inquietudes. "La experiencia con las colectoras no fue positiva. Hay municipios emblemáticos donde el candidato más firme perdió la elección", se quejó. Como gesto inicial, Scioli anunciará la reforma de la ley electoral, que favorecerá a los intendentes rebeldes: podrán erradicar de sus listas a los competidores internos. No dirá nada, no obstante, de las colectoras. Los intendentes aún reclaman una definición.

Scioli, por ahora, se concentra en la seguridad. Lo siente un ítem clave para sostener algo de su frágil autonomía. El jefe de Gabinete bonaerense, Alberto Pérez, ayer repitió las críticas contra Arslanian y Verbitsky. Además, negó enfáticamente negocios con Montoto. "No hay ningún negocio. Eso es todo mentira", se enojó.

Montoto y Hadad, en la mira

Montoto, ex apoderado legal de Montoneros en los 70, está en la mira del kirchnerismo. Hoy es un propietario clave de empresas que venden insumos de seguridad y, sobre todo, cámaras. Ya vendió miles de ellas a los municipios, sobre todo del conurbano. También al gobierno de Macri. Montoto es amigo del gobernador. Y tiene participación privilegiada en la gestión bonaerense. Un ejemplo: en su último viaje a Israel, Scioli visitó el ministerio de Seguridad y el centro de monitoreo de cámaras de Jerusalén; en las reuniones con los altos mandos israelíes estuvieron Scioli, Casal, el jefe de la policía, Juan Carlos Paggi, y Montoto. Había oficiado de nexo político. También es un contacto del gobierno de Estados Unidos. En la Argentina, es habitual hombre de consulta de la embajada. En aquel viaje, Scioli lanzó con Montoto un centro de monitoreo de cámaras por un monto de diez millones de pesos.

El otro hombre señalado es Hadad. El empresario de medios hoy es considerado aliado de Scioli. Y conoce a Montoto. Ya dijo en público que el gobernador es "el mejor candidato del peronismo".Cuando estalló la pelea por las colectoras, por su canal de televisión desfilaron todos los intendentes que las critican. Los funcionarios bonaerenses son especialmente consultados por temas de gestión. El ala dura del Gobierno, atento a esos detalles, exige cambios de inmediato. Todos empiezan por la seguridad. Scioli anuncia que resistirá.

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