
Renunció un juez sospechado
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El camarista de Santiago del Estero Alberto Pravia renunció a su cargo y logró así evitar un juicio político que parecía inminente.
Pravia está acusado de haber cometido fraude en un concurso judicial en el que fue jurado. La sospecha es que le entregó a uno de los postulantes el caso que le iban a tomar en el examen para cubrir un cargo en un tribunal oral de Paraná. En octubre del año pasado, tanto Pravia como el concursante, Hernán Tuppo, fueron procesados por el juez federal Gustavo Zonis.
Ayer, el plenario del Consejo de la Magistratura debía resolver si, tal como lo había recomendado la Comisión de Disciplina y Acusación, abría el juicio político para destituir a Pravia. Como el camarista ya había presentado su renuncia, los consejeros decidieron postergar su definición.
Por la tarde, fuentes oficiales informaron a La Nacion que la presidenta Cristina Kirchner le aceptaría la renuncia en las próximas horas. Si esto se confirma, el juicio político no se realizará porque el objetivo de este proceso es, justamente, apartar al juez de su cargo. Mientras tanto, sigue avanzando la causa penal en su contra por el delito de "violación de secretos".
El fraude fue descubierto en septiembre del año pasado. Mientras se estaba tomando el examen, dos concursantes advirtieron que antes de que les repartieran la prueba Tuppo ya tenía una copia. Lo denunciaron y la Justicia intervino de inmediato. Entonces, se encontró además, entre los papeles del postulante, el caso de un concurso para otro cargo en Entre Ríos. Sólo Pravia era jurado en ambos.
Los exámenes para la magistratura consisten en resolver un caso, creado por los jurados, similar a los que se tramitan en el tribunal para el que se concursa. Hasta el momento de la prueba, los postulantes no pueden saber, en teoría, qué les tomarán. Sin embargo, cada vez son más frecuentes las sospechas de concursos en los que existe connivencia entre concursantes y jurados. Los propios consejeros lo admiten y éste fue uno de los motivos por los que el año pasado decidieron hacer reformas en el sistema de selección.
El caso de Paraná es paradigmático. Nunca antes el Consejo había tenido pruebas tan contundentes de corrupción en un concurso.
LA HISTORIA DEL CASO
- El descubrimiento. Hernán Tuppo era secretario de una fiscalía y concursaba para juez de un tribunal en Paraná. El día del examen, otros dos de los candidatos lo descubrieron in fraganti: tenía en su poder los casos que deberían resolver y que en teoría sólo conocían los jurados.
- El acusado. Las sospechas cayeron de inmediato sobre Alberto Pravia, uno de los jurados, porque el día de la prueba le encontraron a Tuppo otro caso más: el de un concurso de Concepción del Uruguay en el que Pravia también era jurado. Pravia y Tuppo se conocían porque ambos habían trabajado en Santiago del Estero.
- La investigación. El juez Gustavo Zonis procesó por violación de secretos a Tuppo y a Pravia. Esa causa sigue adelante. El Consejo, además, había abierto un caso contra Pravia, pero se cerrará por su renuncia.






