
Ricardo Alfonsín, tras los pasos de su padre
El único hijo del ex presidente que se dedica a la política carga con un parecido físico sorprendente; sus expectativas
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De los seis hijos, 24 nietos y 3 bisnietos de Raúl Alfonsín, Ricardo, el tercero de sus descendientes, parece haberse transformado en el único heredero político del ex presidente de la Nación.
No le gusta que lo comparen con su padre, pero hay detalles que hacen casi imposible que ello no suceda: obviamente, amén del apellido, el parecido físico entre ambos es llamativo, al igual que su manera de hablar y moverse y su pasión por la política.
"Mientras habla por teléfono camina en círculos, igual que Raúl", dijeron a La Nación un ex diputado nacional y un amigo de Alfonsín que ocupó un puesto en su gabinete. Alrededor del escritorio que tiene en su estudio jurídico de la avenida Córdoba, Ricardo ya debe de haber dejado marcas en el suelo de este "vicio" que comparte con su padre.
Aunque explica que para los suyos la política "era algo muy familiar", su participación pública comenzó sólo el año último, cuando a los 46 años decidió enfrentar a los pesos pesados del radicalismo bonaerense en los comicios internos en los que obtuvo el 40 por ciento de los votos.
"Eramos David contra Goliat", afirma. Goliat estaba formado, paradójicamente, por "los hijos políticos de Alfonsín": Leopoldo Moreau, Juan Manuel Casella y Federico Storani.
El 12 de diciembre último constituyó oficialmente su movimiento, "la antilínea", según sus palabras, por el que será candidato a diputado provincial por la Alianza.
En tercera persona
Entre los parecidos con Raúl Alfonsín figuran la "buena oratoria", según dos viejos dirigentes de la UCR, la capacidad de trabajo, la resistencia física para recorrer kilómetros y kilómetros y el feeling con la gente.
Cuando sólo habían pasado unos días del accidente del ex presidente, su vocero, Federico Polak, y Ricardo cumplían diariamente con un ritual: compartían una rueda de mates con los jóvenes radicales que montaban guardia frente al Hospital Italiano. Los automóviles, particularmente los taxis, saludaban al hijo de Alfonsín con bocinazos. "Ricardo tiene perfil muy bajo, lo reconocen porque es idéntico a Raúl", comentan.
Desde diciembre, cuando lanzó oficialmente su sector, hasta el 28 de marzo último, Ricardo recorrió los 26 distritos de la quinta sección electoral. Algunas ciudades (Chascomús, Mar del Plata, Balcarce, Tandil, Necochea) lo vieron llegar hasta diez veces.
Ricardo habla de su padre en tercera persona. "Ninguno de nosotros (por sus cinco hermanos) fuimos funcionarios durante el gobierno de Alfonsín", dice. A pesar de la aparente distancia que pretende poner con ese recurso, no oculta el orgullo que siente por su padre. "Mamá y papá son muy importantes para nosotros. Nos enseñaron a reparar en lo bueno de la gente, a ser generosos y altruistas, a restarle importancia a lo material. En mi casa hubo una cultura de desprendimiento de todo lo material que creo que en muchos casos fue excesiva."
"Físicamente no me veo parecido a mi padre, aunque sé que nos parecemos mucho al haber adquirido una concepción acerca de lo que debe ser la política", destaca.
En la campaña presidencial de 1983 militaba en Chascomús "pegando carteles, hablando con la gente, repartiendo boletas y afiliando". Quizá como contrapartida, en los comicios internos de la UCR bonaerense, en marzo último, Raúl Alfonsín sorprendió a más de un habitante de Chascomús al tocar el timbre de su casa.
La primera vez que los dos Alfonsín hablaron juntos fue en esa ciudad, durante la última campaña interna de la UCR. La situación "fue bastante incómoda. Creo que le hacía gracia verme diciendo un discurso. No me dijo nada, pero veía que cuando la gente aplaudía algo de lo que decía él se sonreía", recuerda Ricardo.
El debut frente a su padre fue doblemente esforzado: como llegó tarde al acto ("venía de otra ciudad", justifica) debió hablar después que el ex presidente. "Cuando llegué ya estaba él, como puntual que es. Y para mí es difícil hablar. Nunca había hecho un discurso. El primero fue durante la interna. Nunca había enfrentado a 2000 personas en un acto y es difícil", resalta con medios tonos en su voz, desde luego, tal como lo hace su padre.






