Roosevelt, el ejemplo de inspiración por su celo contra la corrupción

Desafíos para el plan de infraestructura
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18 de mayo de 2003  

Néstor Kirchner sustentó su campaña electoral en un programa "neokeynesiano" inspirado en el plan de obras públicas de Franklin D. Roosevelt, el estadista que combatió con el New Deal la Gran Depresión de los Estados Unidos desde 1933, fue reelegido tres veces consecutivas y murió en su cuarto mandato, en 1945.

Roosevelt, un hombre que puso en marcha a un país paralizado, hizo un millón de kilómetros de caminos; 77 mil puentes; la sistematización del Valle del Tennessee; diques; 285 aeropuertos; cañerías de agua y cloacas, escuelas, centros deportivos, edificios públicos, cárceles, juzgados, centros cívicos, parques nacionales, forestación, control de inundaciones, riego y autopistas. Cabe preguntarse: ¿cuál fue el secreto del éxito de aquel plan?

El titular de la Administración de Obras Públicas (PWA), Harold L. Ickes, que era secretario de Interior de su gabinete, puso especial énfasis en el control de la corrupción. Sabía que cualquier sospecha de defraudación podía echar por tierra su plan.

Por ello, impuso severísimos controles al personal de oficiales de su área y a los contratistas.

Ickes intervino líneas telefónicas, vigiló a los empleados sospechosos, impuso un sistema de vigilancia y denuncia entre compañeros, sancionó las llegadas tarde y prohibió, mediante un edicto, cerrar las cortinas de las ventanillas de las oficinas.

Las revisiones de cada licitación y cada contrato demoraban a veces más de la cuenta y recibía críticas por la supuesta lentitud de su gestión.

Pero al cabo de diez años había cambiado la infraestructura productiva de los Estados Unidos y había suprimido la desmoralización del desempleo. Puso la gente a trabajar.

Por aquellas demoras, Roosevelt encomendó a Harry Hopkins el comando de la Administración de Socorros Federales de Urgencia (FERA), una suerte de plan Jefes y Jefas de Hogar, pero con verdadera aplicación laboral en tareas de alto beneficio público. Hopkins fundó luego la Administración de Obras Civiles (CWA), un desprendimiento del FERA para obras secundarias fáciles de aprender y de corta duración.

El CWA emprendió mejoras en caminos, escuelas, parques de recreo y turismo, limpió ríos y lagunas, combatió plagas y empleó a artistas, escritores y músicos.

Amenazas a Kirchner

Al igual que Roosevelt, la amenaza latente al plan de Kirchner será la corrupción. Un interrogante en ese sentido es si seguirán o no los actuales funcionarios en sus cargos. El actual titular de Obras Públicas es el escribano Hugo Toledo, un íntimo amigo del presidente Eduardo Duhalde. Según trascendió, sus segundas líneas podrían permanecer en el área y sólo cambiaría la cabeza.

Ello podría generar automáticos cuestionamientos por la falta de renovación del personal político.

Otro interrogante se refiere al control de los contratistas y los poderosos lobbies. Según trascendió, la Cámara Argentina de la Construcción (CAC) tiene una influencia mayor en el futuro del programa.

Algunas empresas de la CAC, concesionarias viales de peaje, fueron denunciadas recientemente por la Oficina Anticorrupción por el delito de administración fraudulenta. Se acusa a ellas y a ex funcionarios de haber permitido cobros indebidos del Estado por una deuda de 420 millones de dólares supuestamente ilegítima.

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