
Ruckauf pidió a Menem que se jubile
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Con la foto de un sonriente Carlos Menem y su banda presidencial colgada detrás del escenario, el gobernador bonaerense, Carlos Ruckauf, pidió ayer al jefe del justicialismo que "dé un paso al costado", y dijo que le llegó la hora de irse a su "jubilación digna" porque el partido necesita ahora una conducción "creíble".
Ruckauf utilizó la sede del consejo nacional del PJ para lanzar, al final de su discurso en medio de un seminario sobre la "Identidad del Peronismo", el desafío a Menem que decidió en la más absoluta soledad. Aún no tiene el respaldo de los gobernadores ni de los legisladores de su partido, sorprendidos por Ruckauf que propuso una conducción transitoria, hasta 2001, con sus pares y los jefes de los bloques parlamentarios.
El ex presidente no le contestó, pero dos fuentes de su círculo íntimo dijeron a La Nación que podría hacerlo hoy, si es que cierra el seminario organizado por Antonio Cafiero.
El menemismo podría retar al ex vicepresidente a competir en elecciones internas por la conducción del PJ, mandato que Menem tenía asegurado hasta 2003.
El gobernador bonaerense afirmó anoche en su casa de Villa Gesell, donde pasará el fin de semana, delante de un hombre de su confianza, que no se va a "achicar" si el ex presidente recoge el guante que él tiró ayer en la sede del PJ.
"¿Qué, Menem quiere perder? Si me desafía voy y le gano", dijo Ruckauf, según contó a La Nación la fuente que lo acompaña en Villa Gesell. Pero el sucesor de Eduardo Duhalde busca encarnar la pelea con Menem y no una elección interna.
Su plan era sostener la tregua política que propuso al presidente Fernando de la Rúa, pero la inclusión del menemismo en el diálogo con el Gobierno modificó su estrategia.
Ruckauf se irritó porque Menem envió a dos de sus hombres (el gobernador de La Pampa y vicepresidente del PJ, Rubén Marín, y el senador Eduardo Bauzá) a hablar con el ministro del Interior, Federico Storani. Pero lo que motivó su ofensiva fue la defensa que hace Menem de sus ex funcionarios cuestionados en la Justicia y por la Oficina Anticorrupción, como Víctor Alderete, María Julia Alsogaray, Manuel García Solá, Claudia Bello y Gerardo Sofovich.
El gobernador eligió un escenario justicialista donde el dueño de casa es Menem. Con una camisa blanca y sin corbata, Ruckauf llegó a Matheu 130 seguro de la presencia masiva de los periodistas porque había anticipado a un diario que pediría un "acto de grandeza" a su ex jefe, un eufemismo que sólo significa pedir su renuncia a la conducción del PJ.
"Cada uno de los hombres de nuestro movimiento debe saber cuándo llegó la hora de conducirlo a la victoria y cuándo llegó la hora de irse a su jubilación, digna y responsable", dijo al final de un discurso en el que atacó al Gobierno, pese a que cultiva una relación estrecha con De la Rúa.
Nunca nombró a Menem; no hacía falta. En el salón, donde también colgaban las fotos de Juan y Eva Perón, sólo un militante del partido se animó y lo acusó de traidor. Pero el gobernador ni lo escuchó. Se fue rápido al garaje donde había citado a los periodistas para ampliar su desafío más concreto contra el jefe del justicialismo.
"Es muy importante que Menem dé un paso al costado. No es un capricho. Llegó el momento y su candidatura presidencial para 2003 lo inhibe como jefe del PJ. Es mi opinión y cada dirigente tiene que tomar una decisión", dijo sereno. Está convencido de que el ex presidente es un impedimento para el crecimiento del PJ.
Cuando le preguntaron si pensaba hablar con el jefe del partido para hacerle el pedido, sonrió: "¿Les parece que no se va a enterar?, dijo rodeado de periodistas, cables y fotógrafos. Subió al auto que lo esperaba y volvió a sonreír. Había lanzado la bomba y no quería hablar más.
Reacción justicialista
Menem fue informado por sus hombres, entre ellos el senador Carlos Corach, que llegó después a la sede del PJ, pero decidió esperar. Corach respondió por su jefe político: "Es cierto que no hay una conducción unánimemente respetada, pero hasta que no haya elecciones internas es legítima", dijo.
Corach se quejó por la actitud de Ruckauf: "Los que ahora critican no hubieran llegado a ningún lado, sin Menem no se ganaba en 1989 y 1995".
A Bauzá le cayó tan mal lo de Ruckauf que no opinó. Sólo habló con el ex presidente, que estaba en La Rioja con uno de sus amigos y ex funcionario, Alberto Kohan, preparando el festejo de su cumpleaños.
Los gobernadores Carlos Reutemann (Santa Fe), José Manuel de la Sota (Córdoba) y Juan Carlos Romero (Salta), entre otros, no apoyan a Ruckauf. El titular del bloque de diputados del PJ, Humberto Roggero, tampoco. Reutemann sólo dijo que creía difícil que Menem renunciara a su cargo.
Tres fuentes menemistas dijeron a La Nación que el gobernador apuró la pelea con Menem porque el ex presidente se prepara para comenzar a recorrer el país con vistas a 2003. De pasó, dejó a Duhalde afuera.
Cumpleaños
En la puerta de la sede del consejo nacional del PJ pegaron invitaciones para el festejo del cumpleaños del ex presidente Carlos Menem, que se hará mañana, en Anillaco, La Rioja. Hoy, a las 21, saldrá un micro con militantes que quieran acompañar al jefe del justicialismo en la fiesta que se hará en la hostería "Los Amigos". Tula, el hombre que tocó el bombo en la década menemista, ya tiene su pasaje, pero irá sin su banda. "No tengo plata", dijo a La Nación ; también viajará el cantante Ricky Maravilla.
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