
Se completó el consejo que designará a jueces
Los académicos eligieron a su representante ante el Consejo de la Magistratura: el constitucionalista Humberto Quiroga Lavié.
Quiroga Lavié es un conocido titular de cátedra en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires y es, a la vez, autor de una amplia bibliografía.
Sin embargo, la selección de su nombre no fue el producto de la una deliberación, que merecían tanto ese académico como sus otros dos rivales -el profesor especialista en derecho privado Roberto López Cabana y el abogado y economista Julio Olivera, ex rector de la Universidad de Buenos Aires durante la presidencia de Arturo Illia-, sino más bien de la suerte: fue elegido por el método de extraer un papelito con su apellido de una bolsa que contenía las tres opciones.
El sorteo fue el método usado por el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), el organismo que agrupa a treinta y dos rectores de universidades nacionales que existen en nuestro país.
Las deliberaciones habían comenzado a principios del corriente año, pero los académicos fueron, curiosamente, quienes tuvieron más problemas en designar a su representante.
A lo largo de este año, el Poder Ejecutivo, los abogados, los jueces, los diputados, los senadores y los profesores universitarios designaron a sus respectivos representantes. Los últimos en hacerlo habían sido los profesores, el 15 del mes último.
Pero ya para comienzos de agosto el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Julio Nazareno, comenzó a mostrarse inquieto con la constitución del Consejo, que fue introducido en la Constitución en 1994 y cuya ley reglamentaria sólo fue dictada el año último. No quería que transcurriera el año sin que se llegase a constituir. Por eso, intimó en tres oportunidades al CIN para que nombrase al representante de los académicos, aunque les comunicó que, de todos modos, el Consejo iba a comenzar a sesionar el 17 del actual.
Una discusión politizada
La puja se había trabado por motivos estrictamente políticos. A principios de año, Juan Carlos Gemignani, ex rector de la Universidad del Litoral, aparecía como el candidato más firme. Pero las universidades creadas más recientemente, que dependen de los aportes del tesoro nacional, levantaron la candidatura de un justicialista, Héctor Masnatta, ex ministro de la Corte del tercer gobierno peronista.
Para entonces, Gemignani ya había abandonado su candidatura, aunque igualmente accedió en octubre último al Consejo cuando ganó la elección de profesores.En su reemplazo, los rectores no justicialistas impulsaron la candidatura de Andrés D´Alessio, ex procurador general de la Nación y decano de la Facultad de Derecho de la UBA.
Pero esta postulación chocó con un fuerte obstáculo: la ministra de Educación, Susana Decibe, convenció a los rectores peronistas para que se opusieran al nombramiento de D´Alessio. Las cosas volvieron a empantanarse.
Entonces surgió como nombre de compromiso entre los rectores peronistas y los radicales e independientes, el de Olivera. Poco después aparecieron los de López Cabana y de Quiroga Lavié.
Curiosamente, Quiroga Lavié ya había confrontado fuerzas con López Cabana, que junto con Gemignani lo habían vencido en la elección de octubre por 184 contra 98 votos de profesores titulares.
De todas formas, ninguno de los candidatos podía conseguir los dos tercios de los votos del CIN -es decir, 23 de los 32 rectores del cuerpo- que establece la ley para ganar la elección. D´Alessio fue quien más cerca estuvo de lograrlo, pues sólo le faltaban dos votos.
El viernes último parecía que podía prosperar una solución alternativa:quien ganaba la elección por simple mayoría se llevaba los votos unánimes de todos los rectores. Pero los peronistas se opusieron y ayer se decidió elegir al representante mediante el método del papelito.
Olivera, Quiroga Lavié y López Cabana tienen méritos similares y sus nombres, quizá, merecían algo mejor que esa solución poco académica.







