Senado: los desafíos que esperan a Cristina Kirchner a su regreso al país

La vicepresidenta electa aún mantiene el misterio sobre definiciones centrales
La vicepresidenta electa aún mantiene el misterio sobre definiciones centrales Fuente: LA NACION - Crédito: Silvana Colombo
Gustavo Ybarra
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6 de noviembre de 2019  • 13:25

La fuerte resistencia a su estilo de conducción que mantiene en jaque la unidad del peronismo en el Senado se presenta como el principal y más urgente desafío que deberá enfrentar Cristina Kirchner a su regreso al país desde Cuba, donde su hija Florencia se encuentra recuperándose de un problema de salud.

Así como ya está en marcha la dulce cuenta regresiva para el regreso al poder, el tiempo de Cristina Kirchner para hacer frente a las responsabilidades de conducir la Cámara alta, principal función que tendrá cuando asuma como vicepresidenta, también se acorta día a día.

Aunque la puja al interior del peronismo se mantiene todavía en sordina, sin declaraciones estridentes, y algunos legisladores pretenden negar que exista una crisis en el futuro oficialismo, las diferencias internas están a la vista.

"Si no nos podemos sacar una foto todos juntos es porque algo pasa", se sinceró un senador del PJ, reconociendo la existencia de la grieta que todavía separa a peronistas y kirchneristas y que mantiene paralizada la constitución del Frente de Todos en la Cámara alta.

Misterio y rumores

Mientras tanto, la expresidenta sigue jugado al misterio. Fiel a su estilo, sólo comenta sus ideas o decisiones con su círculo más íntimo y deja que corran con total libertad todo tipo de rumores.

Sin embargo, los tiempos han cambiado. Ya no es la principal referente de un bloque de nueve miembros en el Senado, sino que pasará a ser la presidenta del cuerpo y uno de los dos líderes que tiene este peronismo en su regreso al poder.

Por eso, en el Bloque Justicialista, que conduce el cordobés Carlos Caserio, esperan con ansias el regreso de la expresidenta, previsto para el próximo lunes. Saben que se acortan los tiempos y reclaman definiciones que solo Cristina Kirchner y Alberto Fernández pueden tomar.

Vinculado a su condición de presidenta de la Cámara alta se presenta otro de los desafíos que tiene Cristina Kirchner en el futuro cercano: la relación con la oposición.

Al igual que con los peronistas díscolos, hasta el momento la todavía senadora no ha movido un dedo por entablar algún tipo de relación con los referentes de los que serán a partir de diciembre los bloques de la oposición en el Senado, muchos de los cuales durante los últimos cuatro años se encargaron de responsabilizarla por la "pesada herencia" recibida por Mauricio Macri al asumir la presidencia.

En este apartado, los protagonistas son menos optimistas. En ninguna bancada, sobre todo las que integran Juntos por el Cambio, creen que Cristina Kirchner los convoque para iniciar algún tipo de diálogo antes del 10 de diciembre.

La foto que no quiere Cristina

Por último, la futura vicepresidenta deberá atravesar el proceso de transición con la actual presidenta de la Cámara alta, Gabriela Michetti.

Acá también Cristina Kirchner ya dio muestras de que prefiere ocupar su agenda en otros temas. Ante el ofrecimiento de la vicepresidenta de Macri para iniciar una sucesión ordenada, la expresidenta respondió designando dos representantes, con el argumento de que debía viajar a Cuba.

Postergó así la foto política que buscaba Michetti y que, aseguran en el kirchnerismo, nunca se concretará.

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