"Sin complicidad estatal, no habría crimen organizado", dijo Gustavo Vera en la cumbre de jueces en el Vaticano

Gustavo Vera abrió la cumbre de jueces en el Vaticano
Gustavo Vera abrió la cumbre de jueces en el Vaticano Fuente: LA NACION - Crédito: Elisabetta Piqué
El legislador y titular de La Alameda abrió el encuentro contra la trata, en el que participan magistrados argentinos y al que asistirá el papa Francisco
Elisabetta Piqué
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3 de junio de 2016  • 08:12

ROMA.- "Los italianos nos han enseñado que hay algo que se llama mafiosidad, que es cuando el crimen organizado logra corromper a sectores del Estado. Si no existiera complicidad estatal, no habría crimen organizado sistematizado". Con estas palabras, el legislador porteño y titular de La Alameda – ONG que lucha contra la trata de personas-, inauguró esta mañana la Cumbre Internacional de Jueces sobre crimen organizado y trata de personas que organizó la Pontificia Academia de Ciencias Sociales en el Vaticano (PACS). Su "canciller", el arzobispo argentino Marcelo Sánchez Sorondo, también habló en la apertura de la reunión, que comenzó a las 8.30 de la mañana (3.30 de la Argentina) y a la que esta tarde, a las 18.30 locales (13.30 de la Argentina) asistirá el papa Francisco .

Oficia de presentadora de la reunión la ex modelo argentina Valeria Mazza, que ya había asistido a otra cumbre organizada por la PACS y que al saludar a los presentes contó que se sintió tan "inspirada" por el impulso del papa Francisco que creó una fundación (Possible) que trabaja contra el trabajo infantil. "Pocos saben que detrás del mate que muchos tomamos en la Argentina hay muchísimos chicos que trabajan ilegalmente en campos de Misiones", dijo.

A la reunión asisten jueces y fiscales de todo el mundo, entre los cuales unos veinte de la Argentina –entre los cuales, Sebastián Casanello , Ariel Lijo y María Romilda Servini de Cubría, entre otros-, encabezados por el presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti, que hablará mañana. Algunos de ellos, como Casanello, fueron recibidos entre ayer y hoy por el Papa, según pudo saber LA NACION de fuentes del Vaticano.

En sus palabras de apertura, monseñor Sánchez Sorondo agradeció a los presentes por venir hasta el Vaticano y destacó que todos llegaron "por sus propios medios". Acto seguido, la presidenta de la PACS, la famosa socióloga británica Margaret Archer, recordó que esta institución académica recibió del mismo papa Francisco, hace tres años, el mandato de investigar el tema de la trata de personas, que afecta a más de 40 millones de seres humanos en todo el mundo. Archer destacó que desde hace tres años la PACS realizó diversas reuniones –con jefes de policía de todo el mundo, líderes religiosos, alcaldes-, para tratar este flagelo. Aunque Archer reconoció que el "estímulo más fuerte" para seguir trabajando en la problemática vino de la encíclica Laudato Sí, que se publicó en junio del año pasado, que tiene muchas referencias al tráfico de seres humanos, así como al cambio climático y el calentamiento global.

A su turno Vera –"que colabora con el papa Francisco desde que era arzobispo de Buenos Aires y que todos conocemos por su coraje", según destacó Sánchez Sorondo-, subrayó que "Francisco cuando era Bergoglio se ocupaba especialmente del trabajo esclavo y de la trata sexual". Y relacionó esta preocupación con su ser jesuita: "los jesuitas colaboraron con el rescate de más de 350.000 aborígenes, sometidos a esclavitud, algo que les costó muy caro, porque fueron expulsados por los conquistadores de América latina", evocó. "Por esas vueltas de la historia Francisco hoy es Papa y el primer tema que puso en su agenda fue el abordaje de la trata de personas y el trabajo esclavo", agregó.

Al igual que Archer, Vera resaltó cómo, a lo largo de su encíclica Laudato Sí, Francisco se ocupa de este flagelo. "Además de la cultura del descarte, Francisco subraya la globalización de la indiferencia, porque en una sociedad que gira alrededor del dinero va generando una cultura de conveniencia individual, en la que la preocupación por el prójimo pasa a segundo plano. Y la cosificación de la persona es la antesala del crimen organizado", indicó.

"Cuando hablamos de crimen organziado, hablamos de empresas que obtienen dinero pisoteando tres cosas fundamentales: la vida, la libertad y la dignidad del ser humano", también dijo Vera, que subrayó asimismo que no se trata de delitos cualquiera, simples, sino de "delitos complejos". "Para poder traficar personas, droga, los criminales necesitan tener cierta logística, cierta organización, liberar territorios, fronteras", señaló, al sentenciar que todo eso sería imposible sin complicidad estatal.

"Estamos frente a un delito de características globales que opera transnacionalmente. Por eso hace falta cooperación y trabajo en red y especialmente de los jueces, que tienen la noble tarea de garantizar buenas prácticas y paz en el mundo", dijo el legislador porteño por Bien Común. "Por eso es importante esta reunión, que va a ser un laboratorio de ideas y de la que todos podremos irnos con mejores instrumentos para enfrenar estos delitos. Estamos hablando de 40 milllones de personas explotadas. Y estamos muy ansiosos de que este debate pueda generar mejores ideas, mejores formas de cooperación, para restaurar la defensa de vida, de la libertad y de la dignidad", concluyó.

Tomó la palabara después el abogado británico John McEldowney, que planteó la importancia urgente de proteger a las víctimas de trata. "Las represalias contra las víctimas pueden ser muy graves, suelen tener sentimientos de vergüenza, resignación. Y los abogados de las víctimas deben trabajar en este campo y el sistema judicial tiene que funcionar para protegerlas. No olvidemos la misericordia y la ley que deben ser combinadas en este esfuerzo, para mejorar el trabajo que realizamos", indicó. "Las víctimas deben ser reconocidas y apoyadas por el derecho penal", agregó.

El economista y asesor del secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki Moon, Jeffrey Sachs, por su parte, en su discurso elogió al papa Francisco, "que ha sido un líder importante que ha abierto los ojos a todos el mundo", no sólo en cuanto a la necesidad de proteger al planeta de forma inmediata, sino también a las personas más vulnerables. "Los grandes desafíos de la sociedad, que debe moverse de forma inmediata, son la trata de seres humanos y estas formas de esclavitud moderna: son crisis sociales, son exclusiones, son vulnerbilidad desatinadas, injusticias contra la humanidad, que están entrelazados con factores climáticos ambientales y hay millones de personas afectadas", indicó.

Susan Coppedge, jueza estadounidense, resaltó que en Estados Unidos hay una legislación para evitar abusos de víctimas, y trata de personas. "A veces las victimas no tienen status legal, no están legalmente, son sujetos de deportación y no pueden trabajar. Pero una víctima de trata puede aplicar a una "Visa T" por 4 años y recibe un permiso laboral y residencia legal", destacó.

Edgar Elías Azar, del Tribunal Superior de Justicia de México, por su parte, contó que, después de Estados Unidos, México es el país que más sentencias ha dictado en el mundo contra el crimen organizado. Y que en México DF, en particular, se generaron más sentencias que en toda América latina.

El último en hablar -cada disertante cuenta con 13 minutos-, antes de la pausa del almuerzo, fue el juez Santiago Inchausti, joven magistrado de Mar del Plata, que denunció la escasez de condenas que hay en el país por el delito de trata de personas. "Sólo hay 153 personas condenadas, de 800 casos de víctimas", aseguró, al destacar, por otro lado, que después de Asia, América latina es el principal lugar de explotación y trata de personas que hay en el mundo. Si bien la Argentina cuenta a partir de 2008 con una legislación que respeta "bastante" los lineamientos internacionales, también dijo, hace falta aún hacer instrucciones de modo más eficiente para condenar. Destacó, asimismo, que en la Argentina "son prácticamente nulas las indemnizaciones que le corresponden a las víctimas de trata". "Debemos ser los jueces los que aseguremos que se ejerzan sus derechos", concluyó, en medio de aplausos.

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