Desde Cuba: Cristina Kirchner le reclamó al FMI una "quita sustancial" de la deuda

La presentación del libro Sinceramente en La Habana, Cuba
La presentación del libro Sinceramente en La Habana, Cuba
Benjamín Morales Melendez
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8 de febrero de 2020  • 17:42

LA HABANA.- Cristina Kirchner apuntó ayer directamente contra el Fondo Monetario Internacional ( FMI), durante la presentación de su libro Sinceramente en La Habana, Cuba. Aseguró que el préstamo que le otorgaron al gobierno de Mauricio Macri fue "ilegal" y consideró que el Fondo "por lo menos debería establecer una quita sustancial" del capital que la Argentina debe devolverle porque el préstamo se realizó "violando el propio estatuto" del organismo.

La vicepresidenta comenzó la presentación de su libro en la sala Nicolás Guillén, del complejo histórico La Cabaña, en el marco de la Feria del Libro de La Habana, con un aire relajado, y anunció que su hija Florencia Kirchner "hoy está muchísimo mejor" y agradeció a las autoridades cubanas la atención médica.

"Realmente, como madre, tuve la experiencia fantástica de que pueda ser diagnosticada correctamente", expresó la expresidenta argentina, ante la atenta mirada del presidente Miguel Díaz-Canel y el canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, entre otros dirigentes cubanos. Desde el público aplaudían Víctor Santa María, del sindicato de porteros; la diputada porteña Gisela Marziotta, y el sociólogo Atilio Borón.

La salud de Florencia Kirchner aparece rodeada de hermetismo, desde que hace ya casi un año fuera internada en una clínica cubana. "El lawfare en la Argentina tuvo un componente mafioso y fue meterse con los hijos. Apuntaron contra la familia. En la Argentina se tradujo en la persecución de mi hija Florencia por verla vulnerable", acusó Cristina Kirchner, en referencia a la Justicia argentina. No especificó si la mejoría de su hija le permitirá volver a la Argentina.

Los dichos sobre la persecución política no aludieron a la situación cubana, donde diferentes organismos de derechos humanos internacionales estiman en más de un centenar la cantidad de presos políticos. Amnesty International sostiene que los monitoreos son limitados por la negativa cubana a permitir el ingreso de observadores.

Fernández de Kirchner recordó que Cuba fue muy importante en el proceso de creación de Sinceramente, pues allí se escribió el último capítulo que "luego fue el primero", en medio de la emergencia que vivió al internar a Florencia en la Centro de Investigaciones Médico Quirúrgicas (Cimeq) de la capital cubana.

Además del contenido específico del libro, Cristina conversó fluidamente de política general, la búsqueda de un nuevo modelo económico global, de la situación económica de su país y dedicó unos cuantos cuestionamientos al Fondo Monetario Internacional (FMI) y al gobierno de Mauricio Macri. "Trataron de condenarme socialmente, de aislarme, para que no fuera un peligro para sus planes", sostuvo la dirigente, quien llamó a investigar toda la deuda y los procesos internos del pasado gobierno en sus relaciones con el FMI. "Estas cosas ya no pueden quedar en manos de tres o cuatro personas, debe estar en manos de la sociedad, porque es la que paga la deuda", manifestó.

Fernández de Kirchner indicó que la prioridad del gobierno que representa debe centrarse en "salir de la recesión económica" y adelantó que no se logrará ese objetivo sin una "gran inversión por parte del Estado".

Vestida con una blusa de "animal print" y un ajustado pantalón negro, la jornada no siempre tuvo un tono serio, más bien fue una conversación en la cual la exmandataria tuvo que vencer una fuerte ronquera para sostener la charla, que compartió con el periodista argentino Marcelo Figueras. Un momento que provocó risas y aplausos entre los presentes, incluyendo a Díaz-Canel, cuando contó que no se le ocurría pensar qué hubiese pasado en la Argentina si, como hizo el presidente estadounidense Donald Trump a la opositora Nancy Pelosi, le hubiese negado el saludo a Macri en la ceremonia de cambio de gobierno. O, si hubiera tenido una reacción parecida a la de Pelosi, quien prácticamente le rompió en la cara a Trump la copia de su discurso de la Unión, dado la semana pasada en Washington. Confesó que pensó mucho en negarle el saludo a Macri durante el traspaso presidencial y que mientras se decidía se "imaginaba a todas esas mujeres diciendo 'viste que no le dio la mano'". "Bueno, agarré y le di la mano, pero mientras pensaba todo eso, la cara se me iba transformando", agregó.

Al final de la presentación, no aceptó preguntas, firmó decenas de libros -los cuales se vendieron por alrededor de un dólar y cincuenta centavos-, y compartió con los cubanos y argentinos que llegaron a la presentación. Luego salió por la parte trasera del recinto y comenzó a tomarse fotos frente a la muralla que bordea La Cabaña, para después montarse en el Mercedes Benz que la transportó a otro destino de La Habana.

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