
"Soy el maestro; es una falta de respeto pelearme la intendencia"
Manuel Quindimil, con 83 años, cuenta por qué quiere seguir
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LA PLATA.- El despacho de Manuel Quindimil, en el cuarto piso del palacio municipal de Lanús, es una suerte de museo barroco: está atiborrado de una mezcla de objetos coleccionados en casi 30 años de gobierno.
El jefe comunal aspira a seguir en el despacho, en el que ingresó por primera vez en 1973, hasta 2011. Por entonces, tendrá 88 años. Pero aun así piensa volver indefinidamente. "Quiero que mis restos sean colocados en la municipalidad", expresa.
En diálogo con LA NACION, el referente del PJ defiende la reelección ilimitada: "Yo simplemente aspiro a cuatro años más. Es importante que surjan nuevos dirigentes con mi conducta y honestidad".
Su adversario local, el diputado Darío Díaz Pérez (allegado al senador José Pampuro), no es considerado un sucesor natural: "Es una falta de respeto salir a confrontar conmigo la intendencia. Yo soy el maestro. El es el alumno. Debería tener más respeto".
Ex aliado de Eduardo Duhalde y de su mujer, Hilda González de Duhalde, en las últimas elecciones nacionales, Quindimil considera que ahora contará con el aval del presidente Néstor Kirchner para ser reelegido en alianza con el Frente para la Victoria.
"El Presidente es inteligente. Creo que no le queda opción. Yo saco en cada elección 170.000 votos", dice Quindimil, mientras juguetea con el enorme anillo de oro del anular izquierdo.
A un lado del sillón en que está sentado el jefe comunal, sobre una vitrina, hay varias decenas de estatuas de la Virgen María; más lejos, esparcidos sobre la habitación, hay dos bustos tallados en bronce con la imagen de Perón y Eva, prendas de vestir, gorras y sables que pertenecieron al general. Tiene vestidos, carteras y colgantes que pertenecieron a Eva.
Energía
Detrás del sillón hay botellas de champagne, gemelos de oro y relojes de oro y de madera. Hay también una fuente con agua energizante, según indica. Sobre la mesa de trabajo, varios expedientes de papel con tapa de cartón y, al frente, un plato con cuatro vainillas y una taza de mate cocido.
Las paredes están cubiertas de fotos: la mayoría, de Perón y Eva. Hay también varias imágenes de Jesús, fotos del Papa, mezcladas con otras del equipo de fútbol local y de artistas A un lado, a la izquierda, una foto del presidente Kirchner y otra del vicepresidente Daniel Scioli junto al gobernador Felipe Solá pasan casi inadvertidas.
"A mí me gustan los dos: el Presidente y su esposa. Creo que los dos son capaces", sostiene el hombre que a lo largo de su extensa carrera política cambió varias veces el cuadro situado detrás del sillón, el que contiene la imagen del Presidente: estuvieron Carlos Menem, Duhalde y ahora, Kirchner. Perón siempre estuvo. Sigue presente.
"A Scioli lo veo bien -sigue el hombre que forjó sus primeros pasos en el negocio del hierro, antes de casarse, tener tres hijas, cinco nietas y dos bisnietos-. No hay comparación con Ruckauf."
Quindimil hace una pausa. Se lo nota agitado al hablar. "Yo no quise ser presidente ni gobernador. Tuve una oferta para ser vicepresidente y la rechacé. A mí me gusta ser intendente. No estoy cansado de esto. Por mis venas corre sangre patriótica y peronista."
Hace dos décadas, el intendente de Lanús visitó cada sábado a la ex presidenta María Estela Martínez de Perón durante el tiempo que estuvo en prisión domiciliaria en San Vicente.
La ex presidenta le regaló como muestra de gratitud las prendas que pertenecieron al general, las que están exhibidas en el despacho del intendente, junto a la fuente de agua energizante.





