Subsidios y fútbol, prioridades del gasto público

Llevan ejecutados más del 60% de los fondos asignados para todo el año; la energía eléctrica insumió el 100%
Laura Serra
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9 de julio de 2014  

La ejecución del gasto público refleja a las claras cuáles son las prioridades del Gobierno. Al cabo del primer semestre de este año, los programas presupuestarios que rompieron todos los récords en ejecución con un porcentaje superior al 60 por ciento -cuando el promedio a estas alturas es del 50%- son los subsidios, Fútbol para Todos, Aerolíneas Argentinas, el Senado y la partida destinada al mejoramiento habitacional e infraestructura básica del Ministerio de Planificación.

Pese a que éste no es un año electoral, el gasto público sube a un ritmo vertiginoso. Lo reconoció el propio Ministerio de Economía al difundir la semana pasada los números fiscales del primer cuatrimestre del año: admitió un importante incremento del gasto público, del orden del 45 por ciento interanual, y una reducción del superávit primario de casi un 54 por ciento respecto del año pasado. El déficit fiscal alcanzó los 4276,6 millones de pesos, lo que implica una suba interanual del 39,5 por ciento. En realidad, la caída es mayor, ya que, según el Ministerio de Economía, el déficit financiero alcanzó los 19.456,5 millones de pesos, pero gracias a los préstamos de la Anses, del Banco Central y del PAMI se pudo amortiguar la pérdida.

Barril sin fondo

El secretario de Hacienda, Juan Carlos Pezoa, indicó que este inusitado nivel del gasto público obedece a la suba en los subsidios al sector privado, superior al 51 por ciento en promedio. Pese a los incrementos tarifarios dispuestos a principios de este año, los subsidios han demostrado ser un barril sin fondo; hasta tal punto esto es así que, en el caso de la energía eléctrica, el Gobierno ya gastó en estos primeros seis meses toda la partida anual destinada a subsidiar este servicio (34.588 mil millones de pesos). Por esa razón, la semana pasada debió incrementar la partida en 7361 millones de pesos más mediante reasignaciones presupuestarias.

Los demás subsidios no quedan atrás: los destinados al transporte automotor llevan ejecutados el 58,6 por ciento, mientras que ya se consumió el 65,5 por ciento de la asistencia financiera a empresas públicas, como Télam, Agua y Saneamientos Argentinos, los ferrocarriles General Belgrano y Belgrano Cargas, entre otras.

Un renglón aparte merece la empresa aérea Aerolíneas Argentinas. Nuestra línea de bandera ya ejecutó el 81,56% de su presupuesto total, de 2780 millones de pesos. Es muy probable que reciba un refuerzo presupuestario antes de fin de año.

"El crecimiento tan fuerte del monto de los subsidios origina dificultades económicas, se han acumulado desequilibrios importantes e inequidades por años, y debe resolverse con gradualismo y evaluaciones técnicas adecuadas -sugirió el ex secretario de Industria y ex ministro de Economía Miguel Peirano, hoy uno de los referentes de Sergio Massa [Frente Renovador]-.

Se requiere analizar prioridades, grados de equidad y eficacia en el uso de los subsidios, y el objetivo de ordenamiento debe ser en el marco de políticas económicas que incrementen significativamente las inversiones, el salario real y, por ende, que aquellas reducciones de subsidios no impliquen para los consumidores caídas en sus ingresos."

Gastos polémicos

Una de las áreas que ostenta uno de los mayores niveles de gasto es la Jefatura de Gabinete, que comanda Jorge Capitanich. Esto obedece a la fuerte ejecución en dos rubros controvertidos: el programa Fútbol para Todos, que ya lleva gastado el 66,02 por ciento de su partida anual (1447 millones de pesos) y el programa Prensa y difusión de los actos de Gobierno, que consumió el 64,12 por ciento de su presupuesto.

En Fútbol para Todos, semejante nivel de gasto obedece a los desembolsos en euros y en dólares que efectúa el Gobierno para la transmisión del Mundial de Brasil; el Gobierno quiso que ésta fuera gratuita, pero, tal como ya publicó LA NACION, al Estado le costará por lo menos ocho millones de pesos diarios (202 millones de pesos en total).

En cuanto al programa destinado a la publicidad oficial, vale recordar que en principio la ley de presupuesto le había destinado 950 millones de pesos, una cifra bastante módica comparada con años anteriores. Pero esta "austeridad" duró poco: en la decisión administrativa que firmó Capitanich, el 12 del mes pasado, subió la partida en 200 millones de pesos, por lo que la elevó a 1168 millones de pesos.

El Congreso, y particularmente el Senado, observa una fuerte aceleración del gasto: en efecto, el cuerpo que conduce Amado Boudou ya lleva gastado el 63,3 por ciento de su presupuesto. Esto respondería al fuerte incremento del personal en esa Cámara, que cuenta con 2000 empleados más desde que llegó Boudou. Tal como publicó LA NACION, sólo en esta primera mitad de este año, el vicepresidente firmó 750 nuevos contratos.

En la Cámara de Diputados, el ritmo de gasto es algo menor, del 51,2 por ciento. Pero Julián Domínguez, su presidente, no se puede quejar: en su última decisión administrativa, el Gobierno le reforzó en 82 millones de pesos el presupuesto para las obras de remodelación que allí se realizan.

Los gastos se multiplican sin demasiado control en el Congreso. Un caso para mencionar es el de las comisiones bicamerales que, por su relevancia, cuentan con presupuesto propio. Pues bien, pese a que en lo que va del año prácticamente no se han reunido, ya consumieron la mitad de su partida. Es el caso de las comisiones de Control Parlamentario de las Actividades de Inteligencia (6,7 millones de pesos); de Seguimiento de los Trámites Legislativos (2,7 millones), que controla los decretos presidenciales, y de Control Parlamentario de la Fondos de la Seguridad Social (6,8 millones de pesos).

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