Surge la conexión de los nazis croatas

Sospechan que el criminal de guerra Dinko Sakic puede haber sido uno de los nexos en la maniobra
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17 de junio de 2001  

La incorporación del nombre del croata Dinko Sakic al expediente de la causa por el tráfico de armas abrió esta semana una nueva línea de investigación, por ahora de resultados imprevisibles.

Según sospechan fuentes del juzgado de Jorge Urso, tres altos miembros de la comunidad ustasha en la Argentina, todos con un oscuro pasado nazi, podrían haber sido los contactos que vinculan a funcionarios del menemismo con la venta ilegal de armas a Croacia.

Ivo Rojnica, Domagog Antonio Petric y Dinko Sakic, actualmente condenado por un tribunal de Zagreb por crímenes contra la humanidad, son las figuras descollantes de esta conexión nazi, que está ahora bajo la lupa de los investigadores.

Rojnica, Petric y Sakic llegaron a la Argentina en 1947, con la primera oleada de inmigrantes croatas. Durante la Segunda Guerra Mundial, los tres habían sido funcionarios del Estado Independiente de Croacia, una república títere pro nazi dirigida por Ante Pavelic, que también se refugió en el país.

Las relaciones con el peronismo, que les había dado asilo, fueron excelentes. En Buenos Aires funcionó un "gobierno croata en el exilio", formado por prófugos y criminales de guerra, cuyas extradiciones el Estado argentino rechazó.

El croata menemista

Entre 1941 y 1945, Ivo Rojnica había sido el stozernik (jefe de mando central) de Dubrovnik, y como tal había librado órdenes que disponían la incautación de la propiedad judía y la prohibición de circular por las calles a judíos y serbios.

Con el falso nombre de Ivan Rajcinovic, Rojnica llegó a Buenos Aires en 1947, y cuatro años después obtuvo la ciudadanía. En 1954 recuperó su verdadera identidad, y en 1991 el presidente croata Franjo Tudjman lo designó embajador plenipotenciario para la Argentina y América latina.

Para entonces, Rojnica ya tenía estrechos contactos con Carlos Menem. Se había acercado por medio de Alberto Kohan durante la campaña presidencial de 1988-89 y se había convertido en colaborador financiero del menemismo.

A principios de 1992, cuando las gestiones para conseguir su placet de embajador estaban a punto de dar resultado, el gobierno argentino abrió sus archivos sobre la llegada de nazis al país, y el Centro Wiesenthal pidió su captura. Ivo Rojnica figuraba en lugar destacado en la lista de 18 criminales de guerra fugitivos que uno de los directores del Centro, Shimon Samuels, entregó en mano al entonces ministro del Interior, José Luis Manzano.

Hasta entonces, Rojnica y Menem habían tenido encuentros privados y públicos, y el presidente asistía a fiestas en el colegio croata Cardenal Stepinac, en Hurlingham, donde daba discursos sobre la amistad de Perón con Pavelic y destacaba "los sufrimientos en la lucha por la libertad del pueblo croata".

Aunque nunca llegó a ser embajador oficial, el acercamiento de Rojnica ante el menemismo dio sus resultados: en 1991 la Argentina reconoció al gobierno de Tudjman, instalado días antes; envió 900 efectivos a combatir a Bosnia-Herzegovina y dispuso que el país recibiera huérfanos de guerra croatas.

Mercenarios en las sierras

Uno de los más estrechos colaboradores de Rojnica en la Argentina fue Domagoj Antonio Petric.

Durante la guerra había sido secretario de la embajada de su país en Berlín, mientras el embajador era Branko Benón, que luego sería médico de Perón en la Argentina, y en Buenos Aires había devenido periodista y escritor. Atendía los asuntos de prensa de Rojnica y la embajada croata y trabajaba en la Secretaría General de la Presidencia a las órdenes de Alberto Kohan.

En junio de 1993, se descubrió que Petric organizaba grupos de mercenarios que eran enviados a combatir en la ex Yugoslavia. En su mayoría veteranos de Malvinas y ex carapintadas, los hombres eran reclutados en las oficinas de la embajada, en Córdoba y Maipú, y entrenados en Villa Alpina, en el corazón de las sierras cordobesas. Luego se los enviaba a Zagreb, vía Roma y Budapest.

Para cuando se descubrió la maniobra, 329 de ellos habían llegado a Croacia, 34 de los cuales habían muerto en combate. Entre los mercenarios argentinos estaban los carapintadas Fernando Delucci, Alejandro Patrón y Rodolfo Barrios, que hoy sigue siendo la principal fuente de Mohamed Alí Seineldín sobre la existencia de armas argentinas en los Balcanes.

El nombre de Petric, identificado como "un hombre de confianza de Dinko Sakic", también figura en el expediente que lleva el juez Urso.

Amigos influyentes

Dinko Sakic, el hombre que ahora ha quedado incorporado a las más de 20 mil fojas de la causa armas, había sido comandante del campo de exterminio de Jasenovac entre fines de 1942 y fines de 1944.

Jasenovac fue uno de los peores campos de concentración de la Segunda Guerra Mundial. En el período en que Sakic fue su comandante, funcionaron allí hornos crematorios y fueron ejecutados por lo menos 125 mil serbios, judíos y gitanos, según el Departamento de Justicia de los Estados Unidos.

Como Rojnica y la mayoría de los croatas ustashas, Sakic había llegado a la Argentina en 1947, y aunque vivió algunos años en España, su base de operaciones fue una casa de la calle Yeruá, en San Justo.

Hacía frecuentes viajes a Nueva Zelanda y Paraguay, donde en 1977 fue denunciado por tráfico de armas; tenía el DNI argentino número 6.023.718, y los domingos, de 8 a 9, conducía un programa por AM 1130, la radio del Obispado de San Justo.

Como miembro de la conducción de Resistencia Nacional Croata, en 1992 había dicho en un reportaje concedido a la revista Magazine, de Zagreb: "Tengo amigos influyentes en la Argentina, especialmente en el Ejército. Tengo muy buenas conexiones en el Congreso y conozco senadores influyentes. Mi amigo personal es el presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores, y él ayudó a que Croacia fuera reconocida".

En 1992, el presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado era Eduardo Menem.

Sakic, tras ser descubierto por un canal de televisión en Santa Teresita, en abril de 1998, fue extraditado a Croacia. En noviembre de ese año también se extraditó a su mujer, Esmeralda "Nada" Luburic, acusada de haber comandado el sector de mujeres de Jasenovac.

Según consta en el expediente que lleva el juez Urso, ya en marzo de 1986 Dinko Sakic "hacía gestiones para lograr que la Argentina le vendiera armas a la resistencia croata, para independizarse de Yugoslavia". Por aquella época Sakic había intentado dos veces entrevistarse con el entonces ministro de Defensa de Raúl Alfonsín, Raúl Borrás, pero el funcionario no había querido recibirlo.

De acuerdo con lo que el propio Sakic habría dicho, recién en 1989, "con la administración Menem, se había comenzado a mandar a Croacia armamento liviano, fusiles FAL, morteros chicos, FAP, granadas", y funcionaba una red para llevar armas desde Chile y Brasil.

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