Transcom Service: la remisería donde empezó todo
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En los inicios del gobierno kirchnerista, el chofer Oscar Centeno , exsuboficial del Ejército, fue contratado por Transcom Service, una agencia de choferes ubicada en San Fernando. Esa empresa trabajaba con el Estado desde el gobierno menemista y cobraba por el servicio de choferes. Fue así como Centeno debió poner su auto al servicio del entonces Ministerio de Planificación Federal. Al igual que a muchos de sus colegas que trabajaban con la agencia, a Centeno se le asignó un secretario: Roberto Baratta . Luego, el chofer quedó afectado al Estado de forma permanente.
Centeno sabía de memoria los gustos, los movimientos y las costumbres de su jefe. Se ganó la confianza de Baratta y, con el pasar de los años, incluso, amplió su negocio. Durante el período en el que trabajó, habría adquirido más de ocho autos. Algunos, incluso, fueron registrados a nombre de otras personas. En su declaración ante Bonadio , Centeno dijo que instruyó a su exmujer, Hilda Horovitz, para que, mediante préstamos, ella comprara cuatro autos que él le puso a trabajar en el Ministerio de Planificación. Jorge Bacigalupo, el hombre que tuvo la confianza de Centeno y que optó por entregar los cuadernos a LA NACION, habría tenido al menos un auto a nombre suyo, adquirido por Centeno.
El contrato con Transcom se renovó varias veces durante el gobierno kirchnerista hasta que, en la última etapa, la Casa Rosada decidió emplear directamente a los choferes sin intermediación de la remisería, según pudo reconstruir LA NACION. El contrato de Transcom finalizó en 2014.
A partir de entonces, el Estado compró una flota de vehículos a través de una operación de leasing y absorbió a los choferes. Por lo tanto, la "remisería" perdió su razón de ser, entró en crisis y finalmente demandó al Estado por 1 millón de pesos.
Muchos de estos conductores quedaron en la planta del Estado y trabajan actualmente en los ministerios de Energía y del Interior, y en la Jefatura de Gabinete, de acuerdo con los registros oficiales.
Una decena de choferes, según un testimonio que llegó a la Justicia, quedaron afectados a los quehaceres de la chacra que Julio De Vido tiene en Puerto Panal, un lugar donde el exministro atesoraba decenas de variedades de pájaros.
Allí, los conductores debían asistir para ocuparse de traslados domésticos del entorno del exministro de Planificación. De Vido todavía está empadronado en la Federación Colombófila Argentina.
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