
Un duelo de cartas, risas y cargadas
Randazzo y Fernández se desafiaron al truco, entre chicanas y chistes; ganó el jefe de Gabinete
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VILLA GESELL (De un enviado especial).- Cuando nadie lo esperaba, el parador Ola-lá se convirtió en el escenario de un enfrentamiento sin tregua entre dos integrantes del Gobierno. Sucedió pasado el mediodía, cuando el ministro del Interior, Florencio Randazzo, irrumpió en el sector de carpas donde el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, jugaba sus habituales partidas de truco con amigos, en su variante pica-pica.
Después de los saludos, Fernández desafió a Randazzo a ocupar un puesto en el campo de batalla, una especie de deck cuadrado, cubierto con una media sombra clara, con una mesa en el centro, vestida con un paño verde.
De un lado, quedaron el jefe de Gabinete, el diputado José María Díaz Bancalari y el sindicalista platense Carlos Renna. Del otro, el ministro del Interior, el ex intendente de Quilmes Sergio Villordo y el intendente de esta ciudad, Jorge Rodríguez Erneta, apodado el "Oso", por su corpulencia.
Tras una primera mano aburrida, que terminó 1 a 1, Fernández apeló al humor para amedrentar. "Che, mirá lo que es la muñeca del «Oso». Parece el tobillo mío", dijo, y subió la pierna para que todos pudieran ver la semejanza. Hubo risas.
El intento surtió efecto. El equipo de Aníbal sacó ventaja en el tanteador, una cajita diseñada con dos hileras de quince agujeritos de cada lado, donde se corría de posición un fósforo para marcar el puntaje de cada bando.
Antes de que llegara Randazzo, el tanteador lo había manejado Carlos Díaz Bancalari, hermano mayor del diputado. El jefe de Gabinete entabló con él un duelo particular. "Sólo puede ganar por DNU", lo chicaneó Carlos. Aníbal lo cargaba por su edad. "Abuelo, si quiere caca, pida, ¿eh?", le decía, para risa de todos. Los fotógrafos rodeaban la escena. Descubrieron un pequeño tatuaje de un trébol que el jefe de Gabinete lleva en el omóplato derecho. "No sé cuándo se lo hizo De Narváez. Pero yo no me haría un tatuaje en el cogote; me parece un espanto", dijo, sobre el dirigente bonaerense.
En la primera ronda de pica-pica, Randazzo desafió a Renna con un "Falta envido y truco". El sindicalista se fue al mazo. "Tu claudicación nos avergüenza, Carlitos. Sos más conservador que Solano Lima", lo retó Aníbal. En el duelo individual, el jefe de Gabinete debió vérselas con Villordo. Tenía un once de basto, un doce de copas y un cuatro de espadas. Jugó el once. "Esta es la más chica", mintió. Salió empatado.
Luego de varias manos, la tendencia parecía inmodificable. El equipo del jefe de Gabinete ganaba 27 a 14. Tras repartir los naipes, Aníbal orejeó de a poquito. Con tres naipes de distinto palo, cantó envido. Randazzo replicó: "Envido". La tensión se apoderó de la mesa. Bancalari cerró la apuesta: "Falta envido". El equipo de Randazzo dio el quiero. La partida la definió Renna, con 30 de oro. Aníbal volvió a relajarse. "Gracias por todo. Todo muy rico", dijo, burlándose de Randazzo, y levantó como trofeo una remera que los dueños del balneario les obsequiaron a los ganadores. "Fue muy fácil", se jactó, tras la partida del ministro del Interior. Pero enseguida aclaró: "En esto, gana el que más liga".
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