Un pliego que debe ser rechazado

Vilma Ibarra
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13 de abril de 2012  

En los tiempos que corren conviene presentar credenciales antes de opinar sobre temas de alto impacto político. Como diputada nacional voté favorablemente la ley de medios y he acompañado -con algunas excepciones, como la ley regulatoria de los DNU o la llamada "reforma política"- las principales políticas públicas de este gobierno.

Desde este lugar, comprometido con una mirada nacional, popular y progresista, quiero interpelar a la centroizquierda parlamentaria para pedirle que vote por el rechazo del pliego de Daniel Reposo para ocupar el cargo de procurador general de la Nación.

Esa postulación no está destinada a designar a un hombre prestigioso y de trayectoria relevante para tan importante responsabilidad. Reposo carece de ambas cualidades y lo poco que se conoce de él habla de su falta de vocación por la transparencia y por el control público de los actos de gobierno -ocultamiento de informes de la Sigen y su retiro de la Web- entre otros actos cuestionables.

Hoy, el vicepresidente Boudou está siendo investigado judicialmente por sospechas de corrupción. En su estrategia de defensa acusó al ex procurador Esteban Righi de traficar influencias, y mientras esto decía confesaba conocer esos supuestos hechos desde hacía varios años sin denunciarlos.

Confesaba también disponer de una red de abogados que utilizaba influencias indebidas con el juez a cargo de la causa. Hemos leído mensajes en los cuales el abogado Ignacio Danuzzo Iturraspe -nadie lo ha denunciado todavía ante el Tribunal de Etica del Colegio de Abogados- utilizaba su vínculo personal con el juez para beneficiar y proteger a Boudou, y éste lo aceptó alegremente hasta que ocurrió el allanamiento a un inmueble de su propiedad. Fue entonces cuando Danuzzo se indignó y le recriminó al juez por no haber sido alertado previamente sobre esa medida. Sólo entonces nuestro vicepresidente también se indignó y recordó que existen normas éticas e hizo públicas las conductas reprochables de las que hasta entonces se había beneficiado.

Amistad

El candidato Daniel Reposo es confeso amigo de Boudou y militante de esa amistad. Hay una investigación en curso que impulsa un fiscal independiente, Carlos Rívolo, de intachable trayectoria judicial. Se ha embestido contra el procurador general y ahora se pretende cubrir ese cargo con un amigo del funcionario investigado por sospechas de corrupción.

Mi pregunta es entonces: ¿cómo puede justificarse y defenderse desde la centroizquierda esta propuesta? ¿Cuál es la razón para votar afirmativamente este pliego, de un hombre sin prestigio académico ni jurídico, que no sea la búsqueda de beneficiar la estrategia judicial del vicepresidente?

Yo no sé si Amado Boudou ha cometido o no un hecho de corrupción. Pero sí sé que corresponde que los fiscales lo investiguen y también sé que desde la centroizquierda siempre hemos defendido la transparencia y hemos impulsado las investigaciones por hechos de corrupción. Es parte de nuestra identidad histórica.

La Presidenta se equivoca, a mi juicio, al apartarse del camino iniciado con las designaciones de Raúl Zaffaroni, Carmen Argibay, Elena Highton y Ricardo Lorenzetti, todos ellos juristas de reconocido prestigio y trayectorias intachables. Ahora hay un giro de 180 grados. Nada explica esta candidatura que no sea la vocación de proteger, mediante presiones judiciales, al vicepresidente acusado de corrupción.

Me dirán que votar contra el pliego del señor Reposo es funcional a la derecha, a las corporaciones mediáticas, a Macri o a Clarín. Son todas justificaciones miserables. Me he enfrentado a todos ellos siendo legisladora nacional durante 10 años. Pero nunca nada nos obliga a ser parte de una estrategia para justificar hechos de corrupción o para impedir el buen funcionamiento de la Justicia, obstaculizando sus investigaciones.

De eso no se vuelve.

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