
Una firme presencia italiana en la economía
Las privatizaciones atrajeron inversiones peninsulares
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El intercambio comercial entre ambas naciones es de unos 2.500 millones de dólares anuales. Casi todas las áreas de producción en el país tienen una fuerte participación italiana, directa o indirecta.
A través de los años, la presencia de empresas italianas en la Argentina y de empresas fundadas y dirigidas por emigrantes de esa nacionalidad, se incorporaron a la estructura económica del país, y se identificaron de tal manera que, en muchos casos, resulta difícil descubrir su origen diferenciado.
Las inversiones italianas en la Argentina cubren prácticamente todos los sectores de la industria: automovilística, gráfica, extractiva, petroquímica, textil, metalúrgica, de la construcción, de las telecomunicaciones y de la agroindustria.
El proceso se remonta a mediados del siglo XIX, cuando la inmigración italiana en la Argentina empieza a transformarse en un fenómeno de masas.Un decreto del gobierno argentino del 15 de octubre de 1895, firmado por el presidente Julio A. Roca, aprobó los estatutos de la Asociación Camera di Commercio ed Arti Italiana.
Ya a mediados del siglo XX asomaba en la Bolsa de Buenos Aires el llamado Grupo Italiano, conformado por Celulosa, Fabril Financiera y Banco de Italia y Río de la Plata, acompañados por la presencia de empresas de origen peninsular como Pirelli, Cinzano, Martini & Rossi y Fratelli-Branca.
Al finalizar la Segunda Guerra , Fiat y Olivetti decidieron la radicación en el país de sus propios establecimientos industriales, seguidos por sociedades de alta especialización como Marelli, Agip, Ferrania, Necchi, Sniafa, Lepetit, Farmitalia, Carlo Erba, hasta las grandes empresas de construcciones como Techint, Impregilo, Panedile, Supercemento, Saci Grassetto y Lamaro, por citar sólo a algunas.
Esta presencia se vio reforzada en los últimos años con otros prestigiosos nombres del empresariado italiano como Parmalat y Ferrero en el sector alimentario, Benetton en el agroindustrial, Stet en el sector de las comunicaciones, Camuzzi e Italgas en el campo del transporte y distribución de gas, la Banca Nazionale del Lavoro, la Banca Commerciale -a través del Banco Sudameris- y distintas representaciones, como la de la Banca Di Roma, que en 1999 celebró los 50 años de su oficina en Buenos Aires, así como muchas otras empresas de menor tamaño pero de alta tecnología que evidencian el pasaje, en menos de 50 años, de una Italia agrícola a otra industrializada.
Italia es el sexto país más industrializado y el cuarto en el ranking del comercio mundial ,y el ingreso per cápita alcanza los 20 mil dólares anuales.
Intercambio
El intercambio comercial entre Italia y la Argentina se triplicó a partir de 1994 y hoy Italia, según el Instituto de Comercio Exterior (Ice) es el principal socio europeo de la Argentina y el quinto inversor mundial.
La relación entre importaciones y exportaciones bilaterales es de todas formas más equilibrada que la de muchos de los otros socios comerciales.
Italia exporta a la Argentina principalmente maquinaria, equipamiento industrial, vehículos y autopartes, aparatos eléctricos, aparatos para telecomunicaciones y otros productos manufacturados.
Importa de la Argentina soja, cueros, curtidos, oleaginosas, pescados y mariscos, fruta seca, lana lavada y cardada, carne, etc. En los últimos años las inversiones peninsulares se incrementaron, atraídas en algunos casos por las grandes privatizaciones.
Por ejemplo, se puede señalar que Telecom Italia tiene una participación del 33 por ciento en Telecom Argentina; la Sociedad Camuzzi es responsable de la distribución eléctrica en varias regiones; Impregilo, de la gestión de los accesos viales a Buenos Aires; Alenia, de la provisión de los radares aeroportuarios, y, más recientemente, la Societá Esercizi Aeroportuali (SEA), que gestiona los aeropuertos de Milán-Linate y Milán-Malpensa, y que se hizo cargo, como accionista de Aeropuertos Argentina 2000, de la gestión de 33 aeropuertos argentinos, incluidos Ezeiza y Aeroparque.
Hasta hace unos 20 años se estimaba que más del 50% de la actividad agrícola e industrial argentina estaba en manos de hombres de origen italiano. En cuanto a la industria vitivinícola, el 85 por ciento les pertenecía. Hoy se sabe que esos porcentajes han variado, a partir del fuerte proceso de ventas, y de fusiones y adquisiciones de la última década. A pesar de lo cual casi todas las áreas de producción siguen teniendo una fuerte participación italiana, directa o indirecta.
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