
Una inflamación de la mucosa gástrica
Médicos clínicos explicaron a LA NACION cómo es la lesión que padece el Presidente
1 minuto de lectura'
Los partes sobre la salud de Néstor Kirchner difundidos ayer por su médico personal, Luis Buonomo, desde el Hospital Regional de Río de Gallegos, coincidían en el diagnóstico: gastroduodenitis erosiva secundaria a la ingesta de antiinflamatorios, usados por el Presidente para paliar el dolor ocasionado por un tratamiento de conducto.
Según el último parte, difundido después de las 20, el Presidente se encontraba estable, había sido sometido a una transfusión de sangre para restablecer la pérdida de glóbulos rojos por sangrados internos y se esperaba que permaneciera internado no más de 48 horas en observación.
"La gastroduodenitis es una inflamación de la mucosa del estómago y el duodeno", explicó el médico Guido Iantorno, coordinador de la Unidad de Motilidad del Hospital de Gastroenterología Bonorino Udaondo. El cuadro, aunque más leve, es similar al de una úlcera.
"La diferencia es que ésta es una lastimadura a través de la cual se puede producir la pérdida de sustancias, mientras que la erosión es como un arañazo de las capas más superficiales del interior del estómago y el duodeno", comparó Iantorno.
En el caso de Kirchner, el cuadro se manifestó con náuseas, vómitos, descenso de la presión arterial y presencia de sangre en la materia fecal, lo que motivó su internación.
El culpable de la dolencia fue un antiinflamatorio denominado ketorolac. "Es un derivado de los antiinflamatorios no esteroideos (AINE), como la aspirina, pero más potente, por lo que se aconseja no utilizarlo durante más de cuatro días", comentó el médico Máximo Soto, docente de Clínica Médica del Hospital de Clínicas.
Antiinflamatorios como el ketorolac inhiben el principal mecanismo de defensa que posee nuestro organismo para proteger las mucosas del tracto gastrointestinal. "El estómago produce ácido clorhídrico, pero cuenta al mismo tiempo con una serie de mecanismos que lo protegen de sus efectos", explicó el médico Camilo Raffo, médico gastroenterólogo del Hospital Fernández.
"Tanto la aspirina como el ketorolac y el resto de los antiinflamatorios no esteroideos inhiben el principal mecanismo de defensa, lo que da como resultado una erosión de la capa superficial de las mucosas."
Cuando esta lesión alcanza un vaso sanguíneo, se produce el sangrado, cuya presencia se vuelve visible en la materia fecal. "El tratamiento consiste en el uso de medicamentos que inhiben la secreción de ácido clorhídrico restableciendo la protección natural de la mucosa gástrica", concluyó Raffo.






