
Una relación que nació con diferencias nunca superadas
En agosto de 2003, Kirchner castigó a Scioli por sus opiniones
1 minuto de lectura'
La relación entre Néstor Kirchner y su vicepresidente, Daniel Scioli, puede resumirse como una historia cargada de desencuentros y cortocircuitos que no hacen más que desnudar las diferencias que los separan y que son casi las mismas que dividen al jefe del Estado y a Eduardo Duhalde.
Scioli nunca negó su alineamiento con el ex gobernador bonaerense, a quien en privado siempre le agradece haberlo propuesto para integrar la fórmula electoral junto con Kirchner. Esto molestó desde siempre al patagónico, que trató por todos los medios de dejar en claro que la elección del ex motonauta había sido suya.
Por eso a nadie extrañó que las diferencias entre el Presidente y su vicepresidente salieran a la luz muy poco tiempo después de que la dupla legó a la Casa Rosada.
El primer y más importante conflicto estalló en agosto de 2003 y fue el resultado de las molestias que en Kirchner y su círculo íntimo generaba la alta exposición que el vicepresidente había tomado en dos temas considerados sensibles para el Gobierno.
El primer incidente se registró luego de que la Cámara de Diputados aprobó la anulación de las leyes de punto final y obediencia debida. En aquella oportunidad, Scioli dejó trascender su malestar con aquella medida, a la que consideró una "clara señal de inseguridad jurídica" que podría dar por tierra con los logros que en materia económica había alcanzado Duhalde durante su interinato.
Crisis profunda
Pero la gota que rebasó el vaso se registró pocos días después, el 12 de agosto de aquel año, cuando ante lo más representativo del empresariado nacional, reunido en el Coloquio de IDEA, celebrado en la ciudad de San Miguel de Tucumán, el vicepresidente anunció que en 90 días habría aumentos de tarifas.
El silencio que había mantenido el Gobierno se rompió al día siguiente. El vocero presidencial, Miguel Núñez, relativizó las palabras de Scioli. Hablaron en la misma línea el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y el ministro de Defensa, José Pampuro.
La ofensiva lanzada presagiaba el final de una disputa que se zanjó de la peor manera. Primero, Scioli quedó plantado en la puerta del despacho presidencial a la espera de un encuentro con Kirchner que nunca llegó.
Pero el golpe de gracia llegó el 19 de agosto de 2003, con el sorpresivo desplazamiento de todos los funcionarios relacionados con Scioli que mantenían puestos en el Poder Ejecutivo. Así fue como Alberto Fernández le pidió la renuncia, en nombre del Presidente, al secretario de Turismo y Deporte, Germán Pérez, y a su coordinador de Planeamiento Deportivo, Víctor Grupierre, y al titular de Parques Nacionales, Sergio Zaragoza.
Aquellas heridas nunca cerraron. Hasta tal punto que Scioli debió modificar su estilo de gestión y suspendió, por un tiempo, las reuniones con empresarios que organizaba en su casa.
Silencio
Además, el vicepresidente se mantuvo en silencio durante casi dos años, en los que soportó sin quejarse las embestidas de la senadora Cristina Kirchner, que, por ejemplo, en pleno recinto, cuestionó su falta de conocimiento del reglamento de la Cámara alta.
El paso del tiempo aflojó esa tensión, pero la pelea entre Kirchner y Duhalde vuelve a encontrar a Scioli en la vereda opuesta a la del Gobierno. El vicepresidente hace esfuerzos por desmentirlo. Pero las diferencias están.
1
2Caso $LIBRA: la Cámara Federal ordenó recalibrar los embargos y avanzar con nuevas medidas de prueba
3Milei parte de viaje con Karina y encarga a Manuel Adorni el manejo de la gestión
- 4
Festival de Jesús María: el momento en que Milei se subió al escenario para cantar con el Chaqueño Palavecino: “Soy un amateur”

