Uruguay celebra el cambio de clima

Para Tabaré, la nueva relación producirá mejoras concretas a ambos países
Nelson Fernández
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8 de enero de 2016  

MONTEVIDEO.- Todas buenas. Mejor imposible. La relación del gobierno de Tabaré Vázquez con el de Mauricio Macri es mejor de lo esperado. Mejor para los puertos, mejor para el comercio, mejor para el turismo, para el clima de negocios y las inversiones, incluso para los controles de impacto ambiental. Todo mejor.

El presidente de Uruguay confirmó ayer en la estancia de Colonia las señales positivas que había percibido en las breves conversaciones anteriores con Macri, una por teléfono y otras dos personales, en Chile y Buenos Aires.

La cumbre presidencial de Anchorena marcó, así, el punto final de una era de enfrentamientos durísimos, con daños económicos para Uruguay, durante los tres gobiernos del kirchnerismo.

La era que concluyó ayer había comenzado cuando Néstor Kirchner pretendió que Vázquez, en su primera presidencia, frenara las obras de las plantas de celulosa, las dos principales inversiones productivas que se realizaron en Uruguay en los últimos años.

A partir de la negativa, hubo una batalla diplomática que generó costos importantes, con un juicio en la Corte de La Haya y el impacto de un puente binacional bloqueado por manifestantes con el apoyo logístico de autoridades argentinas.

Cuando, en 2010, Vázquez traspasó la presidencia se generaron expectativas. José Mujica, con vínculos políticos e ideológicos con el movimiento kirchnerista, se tuvo fe para mejorar la relación.

La expectativa se fundamentaba en que Cristina podía hacer concesiones. Hubo un amago de mejora, pero todo empeoró.

Uruguay sufrió represalias con barreras al comercio -algunas generales y otras específicas para el país oriental- y fábricas locales suspendieron personal, limitaron su actividad o desaparecieron.

Las restricciones cambiarias y otras medidas afectaron la recepción de turistas y hubo graves dificultades para transferir dinero.

Cuando Mujica autorizó a UPM (ex Botnia) a producir más celulosa, Cristina Kirchner respondió con más represalias, como la disposición 1108, que impedía el transbordo de buques en puertos uruguayos, medida que ayer fue derogada.

Levantadas las barreras comerciales y el cepo cambiario, que complicó el turismo, Uruguay podrá terminar la planta regasificadora, al tener el compromiso argentino de comprar parte del gas que ahí se produzca.

"Los dos gobiernos hemos asumido que tenemos que estar a la altura de nuestro pueblo, en una relación profunda, fraterna y de verdaderos hermanos", destacó el propio Tabaré. Y mencionó "acuerdos trascendentales", como la creación de un laboratorio avanzado de control ambiental.

Mientras Vázquez celebra, parte del oficialismo -los grupos frenteamplistas que tienen a Mujica como principal figura- no está cómodo con Macri. Varios de estos grupos tienen vínculos estrechos con La Cámpora y otras agrupaciones kirchneristas.

Vázquez, que enfrenta problemas económicos y políticos por la fuerte desaceleración y la crisis interna con el choque con Mujica, comunistas, tupamaros y socialistas ortodoxos, vivió ayer un día de alivio y esperanza.

Pero la interna lo seguirá condicionando, más ahora que aparece de amigo con Mauricio Macri, a quien gran parte del Frente Amplio condena, por considerarlo de derecha.

Postales de colonia

La trastienda de la visita presidencial a Uruguay

Montenegro, en su nuevo rol, evitó referirse a la fuga

Se lo vio alegre al ex ministro de Seguridad porteño Guillermo Montenegro en su nuevo rol de embajador argentino en Uruguay. "Ya estoy en funciones", decía el flamante diplomático mientras elogiaba las dimensiones de su residencia, en Carrasco, y contaba de sus viajes en bicicleta hasta la sede argentina en Montevideo. Nadie pudo sacarle una frase sobre la difícil situación que atravesaron la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, y su par bonaerense, Cristian Ritondo, en torno a la situación derivada de la fuga de Martín y Cristian Lanatta y Víctor Schillaci del penal de General Alvear.

Choripanes para unos y cordero para otros...

La organización tuvo la gentileza de distribuir choripanes para los periodistas de medios uruguayos y argentinos que llegaron a la estancia Anchorena a cubrir la reunión bilateral entre los presidentes de ambos países. Lo curioso es que mientras fotógrafos y periodistas hacían cola a pleno sol para recibir su sándwich, a su lado, y en una cola paralela, los policías uruguayos encargados de vigilar el evento se aprovisionaban con sándwiches de cordero, la misma carne que degustaron Mauricio Macri y Tabaré Vázquez dentro de la residencia, donde se renovó la armonía rioplatense.

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