Vidal confirmará a Salvador como vice y espera el apoyo de la UCR ante un PJ unido

Vidal y Salvador (der.), ayer, en La Plata
Vidal y Salvador (der.), ayer, en La Plata Crédito: Juntos por el Cambio
Cerca de la gobernadora reconocen que el radicalismo será vital en la pulseada por la fiscalización contra el aparato peronista
María José Lucesole
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13 de junio de 2019  

LA PLATA.- La gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal , formalizó ayer la alianza que la llevará a competir por su reelección en octubre junto con su vicegobernador, el radical Daniel Salvador, como compañero de fórmula.

Vidal reitera fórmula con Daniel Salvador - Fuente: Télam

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"Cambiemos funcionó muy bien estos cuatro años en la provincia. Me gustaría que se siga fortaleciendo", dijo Salvador a LA NACION a modo de asentimiento de un ofrecimiento ya realizado, al término de la presentación de la alianza Juntos por el Cambio, que replicará en la provincia los acuerdos nacionales.

La alianza incluye no solo a la UCR, que preside Salvador en este territorio, sino también a Pro, la Coalición Cívica y Fe, entre otros siete partidos provinciales y 35 fuerzas municipales. Pero, sin dudas, el entendimiento con el radicalismo resulta vital ante la alternativa de un peronismo unificado.

"Salvador ya está designado. Lo anunciará Vidal la semana que viene", dijo un ministro de Vidal a LA NACION. "No se esperan cambios", agregó uno de los funcionarios que participaron ayer de la reunión de gabinete en la Gobernación.

En ese encuentro se analizó el impacto de la designación de Miguel Pichetto como candidato a vicepresidente. Y también el alcance del acuerdo electoral entre Unidad Ciudadana y el Frente Renovador.

"A nosotros nos conviene que haya una tercera vía. Si es un candidato peronista, puede morder votos", dijo otro de los ministros que participaron ayer de la reunión de gabinete antes de que se concretara el anuncio del frente que impulsará la fórmula Roberto Lavagna-Juan Manuel Urtubey.

La alianza del PJ pone en riesgo la reelección de Vidal, que por primera vez deberá competir contra el peronismo bonaerense unificado. En 2015, Vidal se impuso con el 39,42% de los votos por sobre Aníbal Fernández, que obtuvo 35,28%. Pero en ese entonces Felipe Solá cosechó el 19,26% de los sufragios.

Vidal se mostró serena ayer, al firmar la alianza con Salvador, Andrés de Leo (Coalición Cívica), Jorge Macri (Pro) y Jorge Pirotta (Fe), pese a que el gobierno nacional le exige otra vez dar la pelea más ardua.

El Presidente le negó en enero a Vidal la posibilidad de desdoblar los comicios. Esta semana, además, terminó de naufragar la posibilidad de que Vidal sumara votos bonaerenses con adhesiones (colectoras) de las boletas de otros candidatos presidenciales. A pedido de Vidal, Macri había prohibido ese artilugio por decreto, en abril. En ese entonces, Vidal temía que Massa y Cristina Kirchner compartieran, vía colectoras, un mismo candidato a gobernador.

En ese sentido, Vidal celebró la llegada de Pichetto a la fórmula presidencial. "La verdadera solución es que Macri crezca en la intención de votos de esta provincia", dijo uno de sus armadores.

La designación fue leída como una buena noticia, pero no todas fueron sonrisas ayer, a puertas cerradas, en la gobernación. "No nos dan herramientas", se quejaron en La Plata, con la vista puesta en la Casa Rosada. De hecho, la única alianza que se fortaleció anoche fue la de Vidal con Salvador: la fórmula se inscribirá el 22 de junio.

Vidal necesita ahora -más que nunca- a sus aliados radicales para fiscalizar los votos en las PASO y en octubre contra todo el peronismo movilizado. Cambiemos tiene 69 intendentes, mejor distribuidos en el interior provincial. La suma de los dos peronismos le pisa los talones, con otros 66 alcaldes, pero con mayoría en el populoso conurbano. Sin ballottage, la pelea tiene poco margen de error.

Arroyo, fuera del oficialismo

La gobernadora María Eugenia Vidal decidió excluir de la interna oficialista en Mar del Plata al intendente Carlos Arroyo, con quien siempre tuvo una mala relación. Es una jugada de alto riesgo, ya que se trata del tercer distrito electoral de la provincia, con más de medio millón de votantes. Arroyo anotó su propio partido.

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