
"Vivo amenazado porque denuncié a la Corte Suprema"
Lo afirma un ex funcionario judicial A Juan Carlos Muñoz le aparecieron seis pedidos de captura Dice que lo separaron de su cargo por revelar actos de corrupción "No soy un héroe", aseguró
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Juan Carlos Muñoz, ex prosecretario jefe de la Corte Suprema, ratificó ayer que "sin sumario previo alguno" fue sancionado y separado de su cargo en junio de 1994 luego de denunciar la presunta doble liquidación de sueldos de funcionarios del máximo tribunal y "reclamar una auditoría que jamás se hizo".
Muñoz aseguró a LA NACION que desde entonces sufrió decenas de amenazas y contó que "hasta tuvo problemas para viajar al exterior porque en su legajo en la Policía Federal aparecieron seis pedidos de captura, comparendo y paradero que la Justicia federal probó que eran inexistentes y ordenó "limpiar"".
El ex empleado, que trabajó en la Justicia desde 1954 hasta que se jubiló, en 1999, declaró el 6 del actual ante la Comisión de Juicio Político de la Cámara de Diputados y, tal como publicó LA NACION ayer, comprometió a los ministros del máximo tribunal en el supuesto manejo irregular de fondos públicos, dijeron fuentes parlamentarias.
"No soy un mártir ni soy un héroe. Siento que me he matado trabajando porque el Poder Judicial me pagaba y ése era mi deber. Declarar ante los diputados y decir la verdad en los medios para mí es un alivio, para que la gente sepa que a mí no me sacaron de un lugar donde manejaba plata porque me quedé con algún centavo, sino porque denuncié corrupción", aseveró.
En un extenso diálogo telefónico, Muñoz repasó "las presiones" que sufrió en los últimos ocho años y dio detalles de la operatoria que denunció ante el presidente de la Corte, Julio Nazareno, y el juzgado federal N° 8 y, según él, provocó una sanción de 10 días de suspensión y su traslado a la Dirección de Abastecimiento de la Corte, donde se ocupaba de cargar y descargar resmas de papel, bajo las órdenes de un ordenanza.
"Me había convertido en el peón más caro del mundo, porque seguía cobrando mi sueldo de 3000 pesos -dijo, casi a modo de protesta-. Después de un año me pasaron a la Cámara de Casación y por otra denuncia de irregularidades que hice me impusieron una segunda sanción de 15 días."
Según Muñoz, que desde 1972 hasta que fue "expulsado de la Corte" manejaba una cuenta bancaria con fondos mensuales superiores a 1.200.000 pesos, otros funcionarios del tribunal (cuyos nombres brindó a los legisladores) "liquidaban unos 20 sueldos cercanos a los 6000 pesos como personal efectivo y al mismo tiempo como contratado. El primero lo pagaban correctamente y el segundo no sé qué pasaba ni quién se lo llevaba, pero en el sistema informático figuraba como cobrado".
-En la Corte dicen que su denuncia no es cierta y la Justicia no la probó. ¿Se arrepiente?
-No, en absoluto. Pese a todo, volvería a hacer lo mismo. Si yo tuviera que delinquir para conservar mi trabajo preferiría perderlo otra vez...
"Yo soy muy respetuoso de todos los poderes y todas las instituciones del país, pero entiendo que deben ser como la bandera nacional, que si bien no se lava tampoco se la debe ensuciar de adentro ni de afuera", opinó.
-¿Usted denunció las amenazas que dice haber sufrido?
-Sí, todas. En una época con mi esposa vivíamos en vilo. Vivo amenazado por denunciar a la Corte. El 24 de agosto de 1994, el día en que nació una de mis nietas, llegamos con mi mujer a mi casa y vimos que en el jardín no había ninguna flor. Creíamos que era una travesura de chicos, pero a las 19 me llamaron y me dijeron: "Esas flores son para tu tumba y las de tus nietos".
Muñoz, que nació en 1939, dijo que muchas veces tuvo miedo y temió por su familia. Tiene dos hijos, una hija que trabaja como prosecretaria en Tribunales y un hijo que es oficial principal de bomberos de la Policía Federal, y siete nietos.
-¿Por qué no denunció antes las irregularidades de las que habla ahora?
-¿En 1995 a quién iba a recurrir, si no era a la Justicia? Siempre me manejé con absoluta legalidad. Mi tranquilidad, además de mi conciencia, me la da el hecho de que nunca me hayan querellado. Yo dije la verdad: se lo dije a Nazareno y lo denuncié ante la Justicia como manda la ley.




