
Vuelve un clásico: celestes contra rojos punzó
Las dos líneas históricas del menemismo vuelven a enfrentarse; luchan por espacios de poder y por el intento de darle a Carlos Menem la posibilidad de la re-reelección.
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Los celestes se están reagrupando para formar un polo de poder dentro del tinglado del menemismo. Piensan en las elecciones legislativas de 1997 y particularmente en las presidenciales de 1999 con o sin una nueva reelección de Menem.
El objetivo de este reagrupamiento es múltiple. Esencialmente entre las filas de los celestes se manejan dos alternativas: si Menem busca una nueva reelección la van a respaldar. Si no es así la aspiración de esa línea del menemismo es aparecer como el punto de apoyo necesario para las ambiciones de Duhalde. En otras palabras: no quedar fuera del poder.
Pero el menemismo es tan amplio tan abierto tan pluralista (por decirlo de algún modo) que dentro de él se va a repetir lo que es un clásico de la política menemista: la competencia con los denominados rojos punzó hoy más conocidos como ultramenemistas. Para ellos que también van a luchar por ser un factor de poder dentro del menemismo sólo cabe la posibilidad de una nueva reelección de Menem.
Los rojos punzó tienen entre sus representantes más conocidos al embajador Raúl Granillo Ocampo; al secretario general de la Presidencia Alberto Kohan; al titular de la Secretaría de la Lucha contra el Narcotráfico Julio César Aráoz y a Luis Barrionuevo.
Con la presunción de ser la cara más potable del menemismo los celestes se nutrieron de algunos notorios renovadores como Carlos Grosso y José Luis Manzano artífice de muchas alianzas que aún persisten y que incluyen a los diputados Jorge Matzkin y Miguel Angel Toma entre otros.
Cuando Manzano dejó el Ministerio del Interior y el país todo ese armado de alianzas lo heredó Eduardo Bauzá cuando era secretario general de la Presidencia. Bauzá el senador Eduardo Menem y el ascendente ministro del Interior Carlos Corach fueron consolidando las alianzas internas.
Se exhibieron siempre como el ala moderada del Gobierno con lazos a veces muy estrechos con la UCR o más específicamente con el alfonsinismo. Bauzá por ejemplo siempre fue un tenaz defensor de Raúl Alfonsín. En ocasiones ejercía esa defensa con más énfasis que el que ponía para respaldar a algunos de los hombres del propio menemismo.
El anunciado regreso de Manzano se presta a muchas conjeturas. La última la más reciente es que Manzano le acercaría a Duhalde algunos de los que fueron sus colaboradores para que el gobernador tenga una mejor relación con los medios de comunicación.
Manzano desde los Estados Unidos afirmó que "no vuelvo para intervenir en política y mucho menos para intervenir en la política interna de mi partido". Es difícil imaginar a Manzano ajeno a la política o a la interna partidaria. Por eso en el duhaldismo creen que "si hay alianza de Duhalde con los celestes será con Manzano incluido".
Sin tantas diferencias
No hay tantas diferencias ideológicas entre unos y otros. Ni tampoco es una lucha épica entre el bien y el mal la virtud y los defectos. Sólo es una cuestión de procedimientos. Los celestes esperan una definición de Menem para acordar con él qué camino seguirán. Los rojos punzó mantienen vigente el lema de "reelección o muerte".
De ese modo toman la iniciativa para instalar la posibilidad de un nuevo período de Menem. De todas maneras dejan algunas puertas abiertas. A cada paso de acercamiento de los celestes con Duhalde los rojos punzó responden con su propia alternativa: Ramón Ortega.
Ambos sectores van a dirimir muchas de sus diferencias a través de los medios de comunicación. En realidad pelean por espacios de poder y en ese sentido las conductas se repiten. Los rojos punzó eran los que más gritaban en favor de la reforma constitucional que tuvo como propósito darle a Menem la ocasión de continuar en el poder. Los celestes final y silenciosamente se quedaron como dueños de toda la arquitectura que comenzó con el pacto de Olivos.
"Esto es así porque los celestes trabajamos y los rojos punzó se dedican a los chismes" dijo un hombre del menemismo obviamente enrolado en las filas celestes.
No es improbable que la gente vuelva a ver la reiteración de esas conductas. Para los rojos punzó se tiene que recurrir al plebiscito para decidir si se modifica por una enmienda lo que hoy le impediría a Menem volver a ser candidato presidencial. Entonces la gente volverá a ser convocada para que otorgue un nuevo aval al actual presidente o no.
Pero en los puestos claves del poder están los celestes o quienes se alinearon con ellos. Corach en Interior; Eduardo Menem y Bauzá en el Senado y Matzkin y Toma en Diputados.
Así mientras el Gobierno arrastra penosamente la crisis del tráfico de armas por ahora se puso en marcha una nueva y reiterada competencia por los espacios de poder.
Esto es de esta manera al menos hoy.
¿Mañana? Cuando el actual embrollo del tráfico de armas concluya de cualquier manera aún está agazapada y pronta a reaparecer la causa del Banco Nación que puede involucrar a algún funcionario que hasta ahora ni siquiera ha sido mencionado.
"¿El caso del Banco Nación? No no sólo no está terminado sino que además se puede decir que apenas está en el comienzo" dijeron importantes dirigentes del oficialismo.





