Zannini fue el encargado de pedirle la renuncia a Milani, por la campaña

El candidato a vice le dijo que diera un paso al costado para evitar el efecto de sus causas judiciales; la decisión fue inesperada para el militar, que sufrió una descompensación
Mariano De Vedia
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28 de junio de 2015  

El teniente general César Milani, que durante ocho años le sirvió al Gobierno como el hombre fuerte del aparato de inteligencia de las Fuerzas Armadas, entró por última vez como jefe del Ejército a la Casa Rosada el martes, a las 9.30. La abandonó una hora y media después, ya como militar retirado.

Fue convocado por el secretario de Legal y Técnica del Gobierno, Carlos Zannini, quien, preocupado por el "efecto lastre" que podrían producir en la campaña presidencial las cuentas pendientes de Milani con la Justicia, le ordenó que diera un paso al costado y pidiera su pase a retiro.

Así lo revelaron a LA NACION fuentes castrenses que vieron el semblante apesadumbrado del ahora ex jefe militar luego del retiro. Tan afectado estaba Milani tras su última jornada como jefe del Ejército que dos días después tuvo que ir a atenderse al Hospital Militar por un cuadro de hipertensión arterial, según comentaron en ámbitos castrenses.

"Milani se sorprendió. Pensaba que iba a continuar con el futuro gobierno, por lo menos dos años más", confió la fuente militar consultada. Algunos generales habían escuchado el fin de semana pasado, durante el acto por el Día de la Bandera en Rosario, la intención de su jefe de permanecer hasta la mitad del próximo período presidencial

La situación judicial y la necesidad de evitar sorpresas en la campaña fueron, así, los principales motivos de su salida. En esa línea de análisis, se presume que sus contactos con Daniel Scioli, aun antes de que se convirtiera en el candidato bendecido por la Presidenta, ya eran conocidos en la Casa Rosada y no tuvieron tanta influencia en la decisión final. "Había entre ellos una transferencia de información, pero nada del otro mundo", se informó.

Lo que también sorprendió al ex jefe militar con más poder desde el retorno de la democracia fue el rápido desenlace de su suerte. "De la reunión con Zannini salió convencido de que por lo menos se iba a quedar 15 días más para ordenar la transición. Pero no le dieron tiempo. Le dijeron que anunciara inmediatamente su pedido de pase a retiro y horas después el Ejército ya tenía un nuevo jefe", reveló la fuente castrense a LA NACION.

Su sucesor, el general de división Ricardo Luis Cundom, no salió de su círculo más íntimo, como ya se informó. Lo resolvieron Zannini y el jefe del Estado Mayor Conjunto, general Luis María Carena, que tienen una buena sintonía, a partir de la amistad de sus esposas.

La sucesión

El Gobierno prefirió un hombre más cercano a Carena y no quedar condicionado por un oficial ligado a Milani. Cundom, que combatió como piloto de la fuerza en la Guerra de Malvinas, trabajaba con él como comandante operacional de las Fuerzas Armadas.

"Al no quedar al frente del Ejército el subjefe, general Gustavo Jorge Motta, quedan en puntos suspensivos las razones estrictamente personales esgrimidas por Milani al anunciar su pedido de pase a retiro", razonó otra fuente castrense.

Motta había sido puesto por Milani en diciembre, cuando la Justicia analizaba en Tucumán el pedido para llamarlo a indagatoria, por lo que pretendió consagrar el nombramiento de un delfín.

El futuro subjefe del Ejército será nombrado por Cundom y su designación implicará el pase a retiro de los generales con más antigüedad. "No hay que esperar una gran reestructuración, pero el Gobierno querrá asegurarse de que la cúpula del Ejército no responda a Milani", se escuchó en el Edificio Libertador. Como posible candidato a ese cargo se menciona al general de división Alejandro Luis López, ex director del Colegio Militar y hoy rector del Instituto Universitario del Ejército.

Con la designación de Cundom, el arma de Infantería recupera el control del Ejército, después de 26 años. El último surgido de esa formación había sido el teniente general Francisco Eduardo Gassino, que acompañó al presidente Raúl Alfonsín entre diciembre de 1988 y julio de 1989. Desde entonces condujeron el Ejército dos jefes de Caballería (Isidro Cáceres y Roberto Bendini), dos del arma de Ingenieros (Martín Bonnet y César Milani, con especialización en inteligencia), dos de Artillería (Martín Balza y Ricardo Brinzoni) y uno de Comunicaciones (Luis Alberto Pozzi).

En las otras fuerzas no se esperan cambios inmediatos. Según comentan entre sus allegados, Milani se dedicará a enfrentar la batalla judicial, aunque confía en que el futuro gobierno, si queda en manos de Scioli, le reserve alguna función.

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