El llamado “chalecito de la 9 de Julio” fue construido en 1927 y está en venta con todo el edificio
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Antes de que el Obelisco se convirtiera en el gran punto de referencia de Buenos Aires, ya había una casa mirando la ciudad desde las alturas y, casi 100 años después, ese ícono arquitectónico vuelve a escena. Pareciera como si la famosa casita de la película de Pixar “Up” que voló con globos para escapar de las nuevas construcciones de la ciudad, se hubiera posado sobre un edificio porteño.
El llamado Chalet Díaz -el “chalecito de la 9 de Julio”, como es popularmente conocido- fue construido en 1927 sobre la terraza de un edificio del centro de Buenos Aires, unos pocos años antes de que el Obelisco se levantara como símbolo de la ciudad. Hoy, esa propiedad y el edificio completo salen a la venta por US$8 millones.
La operación no es menor. No se trata solo de una vivienda en las alturas, sino de un bloque entero ubicado en Sarmiento al 1100, en el barrio de San Nicolás, a metros del corazón porteño.
En total, son más de 10.300 m² construidos, con alrededor de 7500 m² rentables, que incluyen nueve pisos de oficinas, un subsuelo, planta baja con local, cocheras, tres ascensores y, como corona del conjunto, el chalet de dos plantas que mira la ciudad desde arriba.


La historia del chalet “en el cielo”
Rafael Díaz, fundador de la histórica mueblería Muebles Díaz (la más grande de Sudamérica en su época), fue quien decidió levantar su refugio personal sobre el edificio donde funcionaba su negocio. “Rafael Díaz vivía en Banfield y por eso lo motivó a construir el chalet arriba del edificio, porque quería un lugar para dormir la siesta”, detalló Sergio Esteban Romaniuk, de Coldwell Banker SER, la inmobiliaria que tiene a cargo la comercialización, explicando el deseo de Díaz de tener un lugar para almorzar y descansar, evitando realizar el largo camino hasta su casa.
El resultado fue una casa de estilo normando, con tejas, que mira la ciudad desde un punto clave. La inspiración para este singular chalet proviene de la pasión de Díaz por Mar del Plata, de cuyas propiedades tomó la estética para crear su propia “casita en el cielo”.


El edificio y el chalet se construyeron en simultáneo en 1927. Cada piso de la mueblería exhibía un estilo distinto y el conjunto funcionaba como una verdadera tienda departamental. La mueblería funcionó hasta 1985 y luego se reconvirtió en oficinas, pero el chalet quedó prácticamente intacto. Incluso fue escenario de otro capítulo poco conocido de la historia porteña: Rafael Díaz tenía como hobby la radio. De hecho, fundó LOK Radio Mueblería Díaz, que con el tiempo se transformaría en la reconocida Radio Rivadavia.
En 2014, el Chalet Díaz fue declarado Bien Integrante del Patrimonio Cultural de la Ciudad de Buenos Aires, dentro de la categoría “Sitios o Lugares Históricos”, bajo la Ley 1227. Eso implica una protección formal: el chalet no puede ser modificado estructuralmente, aunque sí requiere tareas de mantenimiento. Su valor, entonces, no es solo inmobiliario, sino simbólico. Una casa suspendida en el aire que sobrevivió a la apertura de la 9 de Julio, a la construcción del Obelisco y a la transformación del Microcentro.
A pesar de esto, el chalet conserva gran parte de su originalidad. “Tiene sus pisos originales, aberturas, todo original”, añadió el broker, destacando su estado de conservación. Sus aproximadamente 200 m² divididos en dos pisos captan el interés de todo aquel que levanta la vista para mirar el skyline porteño.


La venta de este icónico edificio porteño
La venta abarca la totalidad del edificio: 10.374 m² construidos, de los cuales 7820 m² son de oficinas rentables, distribuidos en nueve pisos con plantas de alrededor de 800 m² divididas en semipisos. “La idea es vender todo el bloque”, explica Romaniuk. No hay restricciones de uso más allá de las que impone la condición patrimonial del chalet.
La escala, la ubicación y la particularidad de la propiedad abren diversas posibilidades para lo que quieran hacer los posibles compradores. Desde una sede corporativa o institucional con una impronta icónica hasta un proyecto cultural o de impacto urbano, como espacios de exposición o un centro cultural. También se evalúan estrategias mixtas, combinando oficinas. “Puede llegar a ser reconvertido en viviendas. El que lo compre va a tratar de rentabilizar y mucho el tema del chalet”, afirma Romaniuk, apuntando a la creciente tendencia de refuncionalización del Microcentro.


El broker observa una zona que “se está reconvirtiendo en residencial lentamente, pero a paso firme”, al contar ejemplos como la futura refuncionalización del Mercado del Plata a viviendas y la reconversión de otros edificios, como el antiguo banco Tornquist.
El inmueble no solo atrae al público que ya lo conoce, sino también al de afuera. Gabriela Papaianni, asesora inmobiliaria, destaca la relevancia de la comercialización internacional: “Al ser una compañía global en más de 40 países, aprovechamos ese ecosistema”, indica.
Como un caso de película, la familia de Rafael Díaz decidió que es momento de desprenderse del icónico edificio y de esta manera, el chalet más famoso de la 9 de Julio busca nuevo dueño.
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