
Nace otro concepto en desarrollos en la otra orilla, muy atractivos para europeos y norteamericanos
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La costa oriental tiene en Punta del Este un paraíso de relieves caprichosos y postales coloridas.
Allí, en medio de los ondulados campos esteños, continúa con su desarrollo el emprendimiento El Quijote, club de chacras dentro de una reserva privada que cuenta con una gran diversidad, espejos de agua, 2 kilómetros de costa sobre un arroyo con salida al mar, montes y hasta una isla.
El Quijote, que se encuentra a sólo 10 minutos de La Brava y al que se accede por el Camino del Cerro, una ruta que une San Carlos con La Barra, se comercializa como una urbanización que permite estar en el campo y en la playa al mismo tiempo.
Detalles
"Este es un proyecto con recursos naturales variados que reúne todas las comodidades y que, además, permite combinar dos geografías tan diferentes e igualmente atractivas. Parece ideal después de todo un día entre la arena y el mar volver al campo a descansar, salir a cabalgar o practicar algún deporte", explica Pedro Sporleder, director del emprendimiento, que desarrolla el Estudio Robirosa, Beccar Varela y Pasinato. Además cuenta con el diseño paisajístico del Estudio Thays. La obra se realiza en un campo de 460 hectáreas y contempla un master plan diseñado para mantener el espíritu original. "Está prevista en tres etapas; la primera tiene proyectadas 75 hectáreas de chacras y 99 de espacios comunes. De ese total está vendido casi un 90%, mientras que de la segunda etapa, que contempla más de medio centenar de lotes y fue lanzada hace un mes, sólo queda un 40%, en valores que parten de los 4 dólares el metro cuadrado. La tercera y última etapa, que tiene reservada 40 hectáreas de chacras y 80 de espacios comunes, se lanzaría en septiembre próximo", aclara Graciela Iglesias, titular de la inmobiliaria homónima, representante exclusiva en la Argentina.
Según los registros, los compradores responden a un sector ABC1. "Este es un público que busca su segunda o tercera vivienda de tiempo libre y, por lo que se observa, tienen entre 30 y 60 años. Aunque muchos de los compradores son europeos y norteamericanos, la mayoría aún son argentinos. Este es un proyecto buscado como inversión ya que se trata de una propuesta bastante nueva en la zona", sostiene Sporleder.
Entre las áreas con que cuenta el lugar se destacan el vivero y la huerta -que abastecerán a todas las chacras con productos artesanales y orgánicos-, la granja y el clubhouse, un quincho de unos 300 metros cuadrados en una de las zonas altas de la estancia, y dueño de una de las mejores vistas de la zona. Pero estos no son los únicos servicios. También se destacan el sector hípico, donde los propietarios de las chacras pueden hacer uso de los caballos de la estancia; el área acuática sobre el arroyo Maldonado, que desemboca en el mar; el driving de golf, y hasta la casa de huéspedes que se levanta en el casco original de la estancia.
Otra opción
Cerca de allí, en Punta Piedras se presenta una propuesta similar: Mangrullos de Punta Piedras, un barrio cerrado de chacras, enclavado en una de las zonas más tranquilas y de rápida revalorización de la zona. "El proyecto, que contempla la existencia de 30 chacras, con un promedio de 10.000 m2 cada una, ofrece seguridad las 24 horas. En materia de servicios se incluye, por ejemplo, el de mucamas por un pequeño abono, lo mismo que el de mantenimiento de la propiedad. Además, algunos de los terrenos tienen vista al mar ya que están a 1 kilómetro de las playas de Manantiales", concluye Graciela Iglesias.




