
El exceso de humedad, característico de determinadas estaciones del año como el otoño e invierno, suele ser contraproducente para la salud de la mayoría de los caballos que viven en el exterior o dentro de los boxes. En general, la humedad es considerada como un factor que beneficia el desarrollo de determinados microorganismos como bacterias y hongos, que son causantes de típicas lesiones en la piel, conocidas con el nombre de micosis o tiña. Además pueden desarrollarse en los alimentos como en los fardos, y son el origen de trastornos de tipo digestivo al ingerirlos o respiratorio cuando se inhalan.
La humedad también crea condiciones desfavorables para la circulación sanguínea localizada en la parte inferior de los miembros. Su temperatura disminuye y facilita el crecimiento bacteriano que infecta por común a heridas y llagas que puedan existir. Desde el punto de vista fisiológico, la piel posee una función protectora pues representa una barrera para el ingreso de microorganismos. Además constituye el elemento de contacto y el límite anatómico existente entre el animal y su medio ambiente. Las zonas de la piel que se ven perjudicadas al permanecer en un piso con exceso de humedad son las localizadas en la parte posterior de las cuartillas. Sufren dermatitis o eccemas que les ocasionan dolor, inflamación, deformación y exudación.
Los cascos no están ausentes de padecer las consecuencias del exceso de humedad, se tornan más blandos y suelen quebrarse en distintas partes permitiendo el ingreso de suciedad y diversos microorganismos causantes de infecciones de diferente índole. Reconocemos que usualmente la humedad es el origen de estas lesiones en la zona baja de los miembros de los equinos sueltos en potreros, aunque no sólo afecta a los caballos que viven al aire libre, sino también a los que están estabulados cuando se encuentran bajo los efectos de camas sucias y mojadas.
La lluvia intensa o prolongada –sumado a ciertas condiciones desfavorables como nutrición deficiente, escasa higiene, condiciones estresantes y debilitantes– crea un medio ideal para desarrollar una afección en la piel localizada en hombros, dorso, lomo o en la grupa, y caracterizada por la presencia de costras, que al ser eliminadas denotan una superficie húmeda y a veces purulenta.





