Este descubrimiento se llevó a cabo en la República Checa y estuvo liderado por el Museo de Bohemia Oriental y la Universidad de Hradec Králové
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Lo que inició como una nueva obra en República Checa terminó convirtiéndose en uno de los hallazgos más importantes del país, ya que brinda información sobre las culturas que existían en el planeta hace varios años.
Durante las exploraciones previas al inicio de la construcción que se iba a llevar a cabo en la autovía D35, cerca de la localidad Hradec Králové, un grupo de arqueólogos encontró una ciudad celta con más de 2000 años de antigüedad, la cual estaba llena de oro, joyas y talleres que permanecieron ocultos bajo tierra.
Esta investigación estuvo liderada por el Museo de Bohemia Oriental y la Universidad de Hradec Králové. Lo más llamativo de este descubrimiento es que no se trataba de un pequeño asentamiento, sino de una ciudad comercial de la Edad del Hierro, con una extensión de 25 hectáreas y una riqueza arqueológica sin precedentes.

Los especialistas encontraron cientos de monedas celtas de oro y plata, moldes para acuñarlas, restos de viviendas, talleres productivos y santuarios.
El recuento total supera los 22.000 hallazgos arqueológicos, entre los que también se destacan broches, brazaletes, cuentas de vidrio, piezas metálicas de cinturones y una colección de joyas de enorme valor histórico.
Con el hallazgo de estos elementos, los investigadores confirmaron la participación relevante del enclave dentro de la ruta del ámbar, una red comercial que unía el mar Báltico y el Mediterráneo en los siglos previos al dominio romano.

Otra de las cosas que más llamó la atención es que este lugar permaneció intacto bajo el suelo y no sufrió ninguna alteración provocada por la agricultura o el saqueo, lo que refuerza aún más su valor arqueológico.
Tanto así que el museo describió el lugar como “un enclave sin parangón en Bohemia”, debido a la concentración de materiales y su estado de conservación.
Por otro lado, uno de los arqueólogos, Tomáš Mangel, explicó al medio de divulgación científica ‘Live Science’ que este yacimiento permite entender cómo se organizaban los grandes asentamientos.
“El yacimiento permite comprender mejor cómo se organizaban estos asentamientos entre los siglos III e I a. C.”, explicó Mangel.

De acuerdo con los arqueólogos, la ubicación de este lugar funcionaba como un nodo logístico para el transporte y la redistribución de materias primas, objetos de lujo y conocimiento técnico.
“La presencia de ámbar, cerámica de lujo y acuñación de monedas locales indica que no se trataba de un típico pueblo rural. Estaba claramente integrado en la ruta del ámbar, una ruta comercial clave que conectaba el Báltico con el Mediterráneo”, afirmó Mangel.
Por su parte, el museo indicó que este sitio representa un ejemplo relevante de la cultura celta de La Tène y que su legado aún influye en la identidad regional. Por ello, tiene previsto ofrecer al público un primer vistazo de todos los elementos hallados.
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