Especialistas en diseño y color explican cuáles son los tonos que ayudan a bajar el nivel de estrés y en qué ambientes conviene aplicarlos para convertir la casa en un lugar de recuperación emocional
5 minutos de lectura'
Elegir el color de una pared puede parecer una decisión menor, pero la ciencia y la psicología del color demuestran que tiene un impacto directo en el sistema nervioso. Desde la frecuencia cardíaca hasta la calidad del sueño, los tonos que nos rodean impactan en nuestro estado de ánimo.
Según la arquitecta Virginia Domínguez, son varios los tonos que pueden regular nuestro nivel de ansiedad en la casa. Sin embargo, la porción del espectro de colores en la que tenemos que hacer foco es la ubicada entre los verdes azulados de baja saturación, con índices de luminosidad altos o verdes neutros claros.
La especialista en color de Alba Pinturas, del grupo AkzoNobel, advierte que los tonos fríos, según la ciencia y la psicología, activan una serie de parámetros diferentes a los tonos cálidos, como, por ejemplo, la disminución en la frecuencia cardíaca, presión arterial y secreción de la hormona del estrés. “A estos tonos se los asocia con elementos naturales estables como el agua y la vegetación, generando una percepción de seguridad y calma. Son tonos que no producen deslumbramientos ni rebote lumínico como el blanco puro, y son capaces de disminuir la fatiga visual y la sobreestimulación sensorial”, explica.
Por su parte, Marianela Brovelli, arquitecta e interiorista, coincide en que los colores que reducen la ansiedad son, sin dudas, los colores de la naturaleza, del entorno exterior, del contexto. Asegura que la buena salud necesita de vida al aire libre, plantas, animales, texturas, ricos aromas y sabores. “Esa paleta puede estar representada en todo el hilo conductor del espacio que se diseña. La sensación de mayor comodidad aparece cuando los muros se definen con tonos relacionados con la luz natural: si hay ventanas pequeñas, lo más probable es optar por una paleta apastelada, cálida y luminosa”, considera.

En ese sentido, afirma que los verdes secos y oliva conviven amorosamente con los negros y las maderas. El naranja asalmonado es elegante y evoca una especie de crepúsculo. Los tostados garantizan calidez. Son colores para el relax, el descanso y la creatividad.
E indica que las cocinas con muebles tostados y naranjas son ideales para que abunden la creatividad y la alegría. En cambio, los dormitorios y livings en tonos verdes dan tranquilidad y reparan el sueño.

“Es muy aconsejable diseñar a partir de una paleta base, que puede ser tostada, por ejemplo, y que unifique todo el hogar, e ir incorporando estilo y detalles según la necesidad de cada ambiente. No hay que sobreestimular la vista, algo que es tan importante como elegir el color que ayude a calmar la ansiedad y proporcione refugio y descanso”, recomienda.
Desaceleración mental
En cuanto a los ambientes donde conviene utilizar estas tonalidades, Domínguez sugiere los dormitorios o áreas de descanso, ya que facilitan la transición mejorando la latencia del sueño. También conviene elegirlos para espacios de trabajo en el hogar o en la oficina: el componente azul favorece la concentración sostenida mientras que el verde reduce la tensión.
Otras áreas son las salas de estar, el living y los espacios de encuentro, porque estos tonos actúan como filtro emocional al finalizar una jornada laboral tensa. En tanto que en el baño potencian el efecto spa, el lugar para relax. Y advierte: “No son tonos recomendables para áreas donde el objetivo es estimular el apetito y la energía, siendo los cálidos los más pertinentes para cocinas y comedores”, dice.
Los verdes azulados de baja saturación estimulan en las personas una desaceleración mental, tienden a evitar ciclos de rumiación ansiosa y condicionan la calma al ingresar a un espacio. Además, Domínguez asegura que en nuestros hogares amplían visualmente los espacios, aportan frescura y orden visual. “Parecen ambientes más aireados pasando a ser lugares para refugiarse. Podríamos decir que con los colores azules verdosos o verdes azulados transformamos el espacio funcional en un espacio de recuperación emocional”, reflexiona.
Y destaca que la pintura es el mejor aliado para transformar nuestra casa, lugar de trabajo o de recreación, por su rapidez y bajo costo para generar un cambio. “Las paredes o cielos rasos coloreados funcionan como ancla en un ambiente”, dice. “Estamos expuestos a un condicionamiento clásico en el que los tonos verdes, la luz cálida y el silencio inducen un estado de reposo. Al ingresar a un espacio con estas características, se activa de forma automática una respuesta fisiológica de relajación antes de que seamos conscientes de ella”, enfatiza. Y aclara que es por esta razón que se recomienda pintar las paredes o el espacio completo con esta gama cromática, regulando la altura de los techos y combinándola con iluminación cálida y natural.
Por otra parte, sumar elementos como madera, piedra, espejos de agua y vegetación potenciará la biofilia que buscamos de manera innata, fomentando un vínculo saludable y de bienestar entre las personas y su entorno.
- 1
Vivir en una casa oscura puede generar problemas de sueño y alterar el humor
- 2
Santiago Levrio, desarrollador: “Hay que revisar la promesa de entrega en 24 meses de los departamentos en pozo”
3Crean materiales para la construcción que se hacen con caña de azúcar, bacterias y desechos de cerveza
- 4
El truco alemán con papel de aluminio para mantener la casa caliente en invierno



