Benidorm es la segunda ciudad del mundo con más rascacielos por habitante
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La ciudad de Benidorm, situada en la costa blanca en Alicante, España, es un caso de estudio. Una zona que comenzó como un pequeño pueblo de pescadores en el Mediterráneo, se convirtió en el “Nueva York español” también conocido como “Beniyork,” por sus 80 edificios de más de 100 metros. Estas cifras la posicionan como la segunda ciudad del mundo con más rascacielos por habitante.
Esta zona costera representa un gran atractivo para la población española y europea, sobre todo para los jubilados, ya que se consolidó como una ciudad accesible con playas adaptadas para personas con movilidad reducida. A su vez, los 300 días de sol al año y el clima templado produce que sus 74.000 habitantes permanentes se cuatripliquen durante la temporada alta, época en la que alberga a 400.000 viajeros. Los turistas pueden hospedarse en uno de los 142 hoteles que se encuentran en el área, con más de 90.000 camas disponibles.
Es en esta zona repleta de contradicciones en la que se da un hecho impensable: al rascacielos Intempo, diseñado por Roberto Pérez Guerras -fundador del estudio de arquitectura homónimo especializado en grandes edificios- le faltó el hueco del ascensor.

El edificio estaba pensado originalmente para albergar 20 pisos. Sin embargo, una decisión de último momento hizo que se duplique esta cantidad y se ubique en 47. Esta expansión no se pensó con detalle.

¿Cómo es el edificio?
Intempo comenzó su construcción en 2006, en el medio de la fiebre benidormense por los rascacielos. En un contexto en el que cuanto más alto mejor, los desarrolladores de este edificio no querían ser menos, es por eso que hicieron dos torres de 200 metros, unidas en la parte de arriba por un puente.

Todo parecía marchar bien. Una idea ambiciosa en un pueblo ambicioso. Pero llegó la crisis española de 2008 y tras ella problemas financieros que obligaron a paralizar la obra. La estructura, ya erguida y visible desde todos los puntos del territorio, permaneció durante años abandonada.
Tras la pausa, se retomó la construcción, pero no como era esperado. Los cambios de constructoras, junto con los retrasos salariales, produjeron errores y descuidos graves.
El diario español El País enumera algunas de las inoperancias que se llevaron a cabo durante este período constructivo. Una de las más llamativas es que hasta que los primeros 23 pisos no estuvieron construidos no se pusieron montacargas para los operarios que subían y bajaban escaleras. Tampoco tenían los planos del piso 47, cuando ya tenían hormigón puesto en el piso 46. A su vez, los descuidos produjeron tragedias: un montacargas se cayó con 13 trabajadores, provocándoles heridas graves. Pero, al no estar preparada la entrada de vehículos, las ambulancias no podían acceder.
Sin embargo, la mayor sorpresa se la llevaron en enero del 2012: no habían dejado espacio para el ascensor en las plantas superiores. “El espacio estaba calculado para un bloque de 20 plantas”, explican las fuentes consultadas por El País, quienes agregan que en mayo de ese año los arquitectos directores del proyecto (el despacho de Pérez Guerra y Olcina y Radúan Arquitectos) renunciaron a su desarrollo.
Finalmente, en el 2021 -14 años después del inicio de la obra- Intempo abrió sus puertas al público. Con 198 metros, 47 plantas y departamentos a la venta desde €200.000 hasta más de €1.000.000 el edificio se convirtió en un emblema de la ciudad. Y sus complicaciones (y descuidos) quedaron como parte de la historia del rascacielos más alto de Benidorm.
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