Este tipo de obra lleva por lo general poco tiempo y permite aprovechar estos espacios durante todo el año: estas son las opciones y presupuestos
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Se vienen los días fríos y muchos no se resignan a decirle adiós a un espacio del hogar que nos conecta con el exterior. Los balcones permiten disponer de un lugar para trabajar, estudiar o simplemente pasar un rato leyendo al sol. Sin embargo, este lugar pierde protagonismo durante el otoño y el invierno por lo que muchos deciden colocar algún tipo de cerramiento que resulte funcional pero no haga perder iluminación ni contacto con el aire libre.
Según explica la arquitecta Valeria Damiani, jefa de personalización de Spazios, actualmente existen tres sistemas para construir un balcón de invierno. Por un lado, lo más clásico, que va por el lado de la carpintería de aluminio con vidrio, que puede ser corrediza, fija o combinada. “Esta alternativa resulta la más estándar, lo que mejor cierra en costo–beneficio y lo que más se ve en obra”, señala.

Luego, está la opción que es similar, pero con doble vidriado hermético, DVH, lo que para la arquitecta representa un upgrade o un nivel importante. “Ahí cambia mucho el confort, en cuanto a la temperatura que se mantiene más templada en los días de mucho frío o incluso lo que tiene que ver con el ruido de la calle que disminuye considerablemente”, dice. “Con esto ya empezás a hablar de un espacio que podés usar todo el año, no solo cerrarlo”, advierte.
Por último, otro de los sistemas en tendencia es el balcón vidriado, sin perfiles verticales, que se pliegan. “Esto es más moderno, más estético, suma mucho desde lo visual, pero no es tan hermético como un sistema con carpintería tradicional y el costo ya es más elevado”, asegura Damiani.

Las ventajas de cada sistema
En cuanto a las ventajas de cada uno, sostiene que:
- el aluminio estándar es noble, funciona bien y es accesible
- el DVH es clave si uno quiere realmente ganar un ambiente
- los plegables son más una decisión de diseño y de experiencia del espacio
Damiani agrega que antes de decidirse por un cerramiento hay algunas cosas importantes a tener en cuenta: en primer lugar, el reglamento del edificio. “No todos permiten cerrar balcones o modificar fachada. Es necesario consultar con el consorcio en primera instancia”, asegura.
Otra cuestión a tener en cuenta es la altura y la exposición. “No es igual un segundo piso que un piso 15 con viento. Ahí el sistema tiene que responder mejor”, advierte. Y, por último, recomienda tener en cuenta el uso que se le va a dar porque no es lo mismo decir: ´Lo cierro para usarlo cada tanto´que ´Quiero sumar un ambiente al departamento´“. Para la jefa de personalización de Spazios la respuesta a estas preguntas cambia totalmente la decisión. Asimismo destaca la calidad de ejecución, porque más allá del sistema elegido, si está mal resuelto el sellado luego aparecerán los problemas.
Los costos en cada opción
En cuanto a precios, el aluminio estándar tiene un valor entre $250.000 y $350.000 el metro cuadrado; la opción de alta prestación o DVH cuesta entre $350.000 y $500.000; y los sistemas plegables entre $450.000 y $650.000. También asegura que muchas veces hay que sumar obra complementaria para integrar el espacio.
“A la par es importante pensar en un sistema de oscurecimiento, porque en verano el sol puede hacer que la temperatura aumente mucho y eso hace que cueste habitar ese nuevo ambiente. Destaca que, en la actualidad, el balcón de invierno ya no se piensa como un cierre, sino como una forma de ganar metros reales de uso y ahí es donde la elección del sistema hace toda la diferencia”, reflexiona.
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