
Por Rafael Giménez De la Redacción de LA NACION
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La construcción lidera el notable repunte del mercado y no deja de ofrecer opciones para un sector de la población que compra sin crédito.
Dadas las dificultades para el acceso a la financiación, muy alejada de las de otros países como España donde, como puede verse en este mismo suplemento, son comunes las líneas a 50 años, con una tasa del 3% anual, todos los esfuerzos de los desarrolladores se dirigen a un target alto.
Los inmuebles usados respondieron con creces a este impulso de ganar lo más alto. Para muestra basta un ejemplo. Un departamento de dos dormitorios, al frente, en un sector intermedio de Palermo, se adquirió en mayo del año último en 38.000 dólares. Esta semana, próximo a cumplirse el año, fue cotizado en unos 52.000. Pocas cosas deben de haber aumentado tanto, en tan poco tiempo.
En otro caso, el dueño de un departamento bien ubicado, con algún equipamiento de infraestructura común, buscaba donde mudarse con urgencia: su intención era alquilar sus dos ambientes, con piscina, en 800 dólares para ofrecerlo a turistas extranjeros, imitando al vecino del piso de arrriba.
Cuando una recuperación es tan rápida después de una crisis, es lógico que se presenten desajustes frente a los cuales salarios medianamente razonables quedan rezagados. Ejemplos como el de España tal vez sirvan para trazar una hoja de ruta para el futuro.
Actualmente, los desarrolladores enfrentan dos inconvenientes. Por un lado, los propietarios de terrenos se hacen fuertes en cotizaciones altas. Por el otro, se registra un constante crecimiento en el costo de los materiales de construcción, algo que puede advertir cualquier consorcista apenas se presentan reparaciones en su edificio.
A principios de la crisis, medido en dólares, el costo de la construcción apenas llegaba a los 300 dólares el metro cuadrado. Hoy, según la estimación de Reporte Inmobiliario, ronda los 470.
Y según los operadores del sector, parece seguir creciendo. Esto, naturalmente, se reflejará en los futuros valores de venta y en el retorno de la inversión.
Todos esperan que un aumento excesivo del costo de los materiales no termine por hacer languidecer un fenómeno de crecimiento que se ha convertido en formidable herramienta de crecimiento económico.





