
Las marcas compiten codo a codo para instalar sus locales en una zona cada vez más dinámica
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En la mayoría de las cuadras que componen la zona de La Imprenta conviven edificios de vivienda y locales comerciales. A simple vista, ambos segmentos están en crecimiento, y en lugar de opacarse -una puja por sobrevivir en uno de los sectores más cotizados de Belgrano- se complementan muy bien.
Basta un recorrido por este selecto rincón, delimitado por Luis María Campos, Olleros, Avenida del Libertador y Jorge Newbery para sorprenderse con el movimiento de gente, las obras residenciales en construcción y la cantidad de nuevas marcas con onda joven. Indumentaria, decoración o gastronomía, en este barrio hay lugar para todos, aunque paradójicamente la oferta de espacios es cada vez menor.
"Por uno de los últimos locales que tenemos en alquiler, en Maure y Luis María Campos, se piden 11.000 pesos -cuenta Gregorio Berberian, de Shenk-. Se trata de un inmueble en dos pisos, de 200 m2 aproximadamente y sobre un lote propio de 8,66 por 17 metros, que por su infraestructura e instalación es ideal para destino gastronómico." Luego agrega que por un local en la calle Migueletes, entre Maure y Gorostiaga (de 5 metros de vidriera por 20 de fondo), se cerró un contrato de alquiler en 6000 pesos mensuales; y por otro más chico, en Soldado de la Independencia al 900 (de 3 por 11 metros), hoy se pagan 3000 pesos.
En la actualidad, según coinciden los operadores consultados, la mayoría de los contratos que vencen se renuevan, aunque previa negociación entre las partes. "Se produce un desfase entre el monto que se pagaba hace tres años y la cotización actual del mercado -apunta Verónica Balayán, de la firma Maure -. Por lo que un inquilino antes debía desembolsar 3500 pesos por mes, hoy el mismo propietario le pide entre 6000 y 7000 pesos."
En expansión
El Solar de la Abadía abrió sus puertas hace 10 años, en Luis María Campos y Maure. Desde su inauguración, el lugar se transformó en el principal centro de compras de los vecinos, y a partir de allí la zona comenzó a crecer.
Las cuadras adyacentes al shopping fueron las más beneficiadas, especialmente Maure y Gorostiaga, hacia Libertador. "Los locales a la calle recibieron gran parte de la demanda que el shopping no pudo absorber -asegura Jorge D´Odorico, de D´Odorico Propiedades-. Pero como no hay oferta disponible, el nuevo eje ahora se extiende por Soldado de la Independencia y Migueletes."
Con respecto al Solar de la Abadía hay más novedades. Recientemente se inauguró un nuevo espacio denominado nivel Arce. "La obra se terminó en cuatro meses y la inversión rondó los 2 millones de pesos -detalla Silvina Tulumaris, gerente de marketing de la empresa-. La superficie de este nivel es de 1100 m2, y cuenta con dos escaleras mecánicas que lo comunica con el resto del complejo."
Los contratos de alquiler de cada uno de los siete locales (con una superficie individual de 120 m2) se concretaron por un período de 36 meses y a un valor de 140 pesos por metro. Adriana Costantini, Awada, Kevingston, Lacoste, Puma, Prüne y Tucci son de la partida, y según estiman los directivos del shopping, se espera que las ventas totales de 2005 superen los 80 millones de pesos.
En cuanto a la imagen del lugar, Tulumaris agrega: "Se optó por una arquitectura de imagen pura, resuelta con pocos elementos y materiales nobles. Esto no implica una ruptura, sino más bien un contraste con el diseño actual, y de esta manera dejar sentadas las bases para futuras ampliaciones".
Otro de los acontecimientos que impulsó la concentración de firmas de primer nivel fue la llegada de la heladería Persicco, hace casi tres años. "Detrás vinieron Puma, Nike, Class Life y la cadena de gimnasios Megatlón, entre otras -dice Berberian-. Si se recorre el barrio, en unas pocas manzanas se pueden llegar a encontrar alrededor de 250 locales, una cifra muy importante para un sector tan pequeño."
Un dato para tener en cuenta es la incorporación de espacios comerciales en los nuevos edificios de vivienda. "La escasa oferta y el alto valor de incidencia de los lotes, de casi 400 dólares por m2, son dos factores que determinan la construcción de estos espacios en la planta baja de los edificios -continúa Berberian-. El desarrollador sabe que el local luego lo venderá muy bien, y el inversor que lo compra se asegura una rentabilidad en dólares entre el 8 y 10 por ciento anual."
Punto de partida
Las perspectivas del barrio son alentadoras, pero los vecinos más antiguos no se olvidan del lugar que no sólo dio origen a este movimiento, sino que también bautizó la zona. "Todo comenzó cuando el antiguo edificio de La Imprenta se recicló y fue anexado por medio de un pasillo al viejo stud La Cuadra. El bar de la esquina y la galería fueron los pioneros, y todavía es posible sentarse en la vereda a tomar un café y recordar viejos tiempos", concluye Balayán.






