
Frente a la plaza Castelli los locales se renuevan para adecuarse a un cliente más exigente
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Se suele decir que Belgrano es un país, y como tal tendría regiones. Belgrano C vendría a ser la capital, con altas torres, tiendas y centros comerciales; subte, cines, bancos, casas de cambio; mucho, demasiado tránsito. Apenas a quince cuadras del ruido, Belgrano R sería la región que custodia el viejo sosiego. La plaza Castelli es el obligado punto de encuentro.
Vigente todavía la toponimia ferroviaria, la provincia R del supuesto país mantiene características propias, de las que sus habitantes asumen como europeas. Casas al mejor estilo inglés, barcitos y pubs con aire genuino; calles empedradas, árboles centenarios, y una estrategia para organizar el tránsito que, salvo por un par de avenidas, asegura poco caudal de vehículos.
Cuenta Jorge Oppel, titular de Oppel Inmuebles: "Teníamos un local en Melián y queríamos mudarnos dentro de la misma zona. Nos costó sangre, sudor y lágrimas. Cuando íbamos a darnos por vencidos apareció el local de Echeverría, frente a la plaza, donde por mucho tiempo estuvo nuestra única casa."
Lo que relata sucedió hace ya cuarenta años, pero encontrar hoy un local en este rincón exclusivo de Buenos Aires es aun tarea más ardua. "Si se considera desde Cramer hasta Holmberg y desde Olazábal hasta de los Incas, la zona es de muy poca vacancia. Casi nada para vender y poco para alquilar, tendencia que se acentúa alrededor de la plaza Castelli".
Oppel arriesga algunos valores. "Un alquiler está entre 1500 y 5000 pesos, depende del lugar y el tamaño. La renta es de alrededor de un 8% anual."
Alberto Scherman, responsable de Scherman Propiedades, prefiere no dar cifras, pero aporta otros datos. "Nací en Belgrano R y tengo la oficina a pasos de la plaza, desde 1973. De la vía hacia adentro del barrio, hacia Superí, está prácticamente prohibido construir locales nuevos, de modo que los que hay son los históricos. ¿Precios? Depende mucho de la habilitación. Si es para rubros que ya no se consiguen y mantiene todos los impuestos al día, es posible transferir el fondo de comercio. Entonces el valor se incrementa considerablemente."
Según parece, conservar ese aire de libertad que se respira en la zona es, paradójicamente, resultado de un severo comportamiento a la hora de cumplir las normas. "Hay que ajustarse a ellas -comenta Oppel- , tanto en lo edilicio como en lo comercial. En los alrededores de la plaza Castelli, delimitada por Freire, Conde, Juramento y Echeverría, hay cuadras que se consideran reserva urbana (U3) y también Area de Protección Histórica (APH 4). Así que toda modificación debe ser aprobada por la Sociedad de Fomento y por el Gobierno de la Ciudad Autónoma. Por otro lado, en lo que se refiere a rubros comerciales, sólo se permiten los vinculados con el sector de servicios."
Sergio Arias, de Sergio Arias Propiedades, a metros de la estación Belgrano R, comenta que la vía del ferrocarril, si bien oficia de frontera para algunos vecinos, no tiene mayor incidencia en la cuestión comercial. "En su gran mayoría -dice- la gente va y viene de un lado a otro de la vía, cruzándola como si fuera una bocacalle cualquiera. Es cierto que ya al acercarnos a Zapiola, a Conesa, las habilitaciones alcanzan a C3, lo que amplía las posibilidades en cuanto a rubros, pero no demasiado la oferta de inmuebles comerciales. En estas cuadras, el alquiler de un local de 8 x 10 ronda los 1500 pesos. Vendimos recientemente un local de esa medida en Zapiola en 70.000 dólares; si hubiera estado sobre Echeverría, el valor habría alcanzado los 90/95.000 dólares."
Precisamente allí, tras cruzar la vía hacia Zapiola, a menos de 100 metros de la histórica plaza Castelli, hay otra plaza más nueva, enrejada, sin espacio para juegos infantiles, que tiene bancos formando un círculo, donde suelen sentarse a conversar o asolearse paquetas damas irlandesas y escritores que viven en la zona.
Esta plaza, recientemente bautizada como Del Olmo, se levanta en terrenos del ferrocarril, donde antes estuvo uno de los más famosos viveros de la ciudad, el de Kohl y Ullman. Cuando éste cerró, se impulsó un proyecto para que allí, con acceso desde la propia estación, se levantara un supermercado. La Sociedad de Fomento y los vecinos, entre los que Federico Luppi fue de los más activos, se opusieron y batallaron hasta conseguir que el espacio siguiera siendo verde.
Aunque los entrevistados no quieren una explosión al estilo de Las Cañitas, algunos se quejan de las restricciones. Claro que más atractivo resulta este rincón donde la música de los pájaros es más poderosa que la urgencia de las bocinas.
Datos y precios
- Ubicación: Freire, Conde, Juramento, y Echeverría
- Zonificación: cuadras con reserva urbana y otras que son Area de Protección Histórico
- Valores: los alquileres parten de los 1500 pesos y hay muy poca oferta
- Rubros: comerciales del sector servicios






