Esta propiedad francesa combina historia, elegancia arquitectónica y naturaleza
3 minutos de lectura'
A solo dos horas de París, en el valle del Somme y cerca de Amiens, se vende por €8.500.000 una de las propiedades más notables del patrimonio francés: el Château de Long, una residencia aristocrática del siglo XVIII que fue ocupada por los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial, restaurada en los años 60 y hoy combina historia, elegancia y naturaleza en una finca de más de 20 hectáreas.
Con una superficie de más de 1500 m², el castillo fue construido en 1733 por Honoré-Charles de Buissy, señor de Long, como una “folie” —una residencia de recreo y prestigio—. El diseño estuvo a cargo del arquitecto Charles-Étienne Briseux, quien se inspiró en sus propias publicaciones sobre arquitectura residencial de campo. Su hijo, Pierre de Buissy, completó la decoración interior, en la que participó el reconocido pintor Jean-Baptiste Huet. Algunos paneles originales, vendidos años más tarde, fueron rescatados por Gérard de Berny y se conservan hoy en el Musée de l’Hôtel de Berny, en Amiens.

El castillo fue construido con ladrillo rosado y piedra blanca, y está rematado por un techo a la mansarda, típico del estilo francés. La fachada principal se distingue por tres volúmenes que sobresalen, con detalles escultóricos florales y una clave de arco decorada con una máscara, símbolo de fuerza. La fachada trasera, orientada al este, es más sobria pero conserva la simetría del conjunto.
Las construcciones anexas, también restauradas, incluyen antiguos pabellones unidos por una galería central y un invernadero escalonado que desciende en terrazas hacia el río.
El predio se despliega sobre más de 20 hectáreas, con jardines franceses, estanques, un pequeño puerto privado y un sistema de invernaderos restaurados.
El château cuenta con 10 dormitorios y salones con boiseries, espejos dorados y pisos de roble. Su interior recuerda a los grandes salones versallescos y conserva detalles ornamentales típicos del rococó francés.
A lo largo del siglo XIX y principios del XX, el castillo pasó por distintas familias de la nobleza, como los Rouvroy y los Panévinon de Marsat. En 1916, en medio de dificultades económicas acentuadas por la Primera Guerra Mundial, fue vendido. Abandonado durante décadas, quedó en estado ruinoso hasta que en 1964 el industrial Roger Van Glabeke lo adquirió y emprendió una restauración integral, que le valió el Gran Premio de Obras Maestras en Peligro.
Durante la Segunda Guerra Mundial, el château fue ocupado por las tropas alemanas, lo que agravó su deterioro estructural. La actual restauración respeta tanto la traza original del edificio como sus valores decorativos y simbólicos, y convierte al Château de Long en una pieza única del patrimonio francés residencial.
Actualmente, se encuentra a la venta a través de la firma Emile Garcin, especializada en propiedades de alto valor histórico y patrimonial. Con una ubicación estratégica, dimensiones generosas, vista directa al Somme canalizado y una historia que abarca más de tres siglos, el Château de Long ofrece una oportunidad única para quienes buscan una residencia con carácter y significado.
1Uno por uno, los insólitos detalles que dejó Luis Miguel en su penthouse de Miami
2Créditos hipotecarios: cuánto hay que ganar para comprar un departamento en marzo 2026
3Crearon un negocio y ya tienen una lista de espera de 21.000 personas
4Venden un terreno único en una avenida que crece a pasos de Belgrano R



