
Por Cristina L. de Bugatti
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Una vez, paseando por La Falda, Córdoba, encontré un yuyito encantador, de copa globosa de unos 30 cm de altura, cubierta de flores celestes: le decían chuscho, y esta planta está estudiada en Vegetales y sustancias tóxicas de la flora argentina, de Ragonese y Milano, prestigiosos investigadores que la califican como levemente tóxica para el ganado. Años después, explorando semillas, compré un paquete de nierembergia (aún se importaban semillas), que, al florecer, descubrí que eran... ¡chuschos!
Las nierembergias pertenecen a la familia de las solanáceas, como la papa y el tomate; de las 21 especies conocidas, 15 son nativas y se dispersan por nuestro territorio. Vi, silvestre en Córdoba, la Nierembergia hippomanica. Tiempo atrás, empresas japonesas y norteamericanas pusieron en el mercado mundial de ornamentales variedades de Nierembergia linariaefolia, de origen argentino. Se ha usado mucho apropiarse de nuestro patrimonio botánico, registrarlo y beneficiarse con su explotación. Posteriormente, con la creación del Instituto de Floricultura, INTA, que realizó 48 viajes exploratorios por el país buscando "especies nativas de interés ornamental", la incluyó en sus trabajos con el propósito de obtener variedades reproducidas por semillas, lo que aumenta las posibilidades de obtención de nuevas especies, por hibridación. También se aplican en el suelo bacterias promotoras de crecimiento, que incrementan la masa radicular para lograr plantas más vigorosas; además, se emplean técnicas de cultivo que acortan los entrenudos de las ramas y hacen la mata más densa.
Los resultados ya se aprecian; se han registrado, como novedosas, tres variedades de nierembergia que lucirán en los jardines; las que llevan el nombre de fantasía: Cielo, celeste liláceo; Luna, con el centro de tono más intenso, y Estrella, con el centro estrellado. Son de reproducción agámica; es decir, por estaquillas. Los colores originales azul o lila son difíciles de obtener fuera de sus lugares de origen, por diferentes condiciones de luz y temperatura.
Las que se ofrecen son plantas lindísimas, de medio metro de altura, profusa y notable floración de la primavera al otoño, cultivables tanto en una maceta como en el suelo, y prefieren una posición soleada. Son perennes y aceptan una poda ligera -de limpieza- después de la floración,
Entre las especies en experimentación hay decumbentes; es decir, con follaje colgante, y son originarias de Entre Ríos.






