Ponemos en un bol la harina, el pimentón, la sal y la pimienta, y cernimos bien.
Luego cortamos la manteca en pedacitos y la mezclamosw con la harina, arenando bien para que no queden pedacitos de manteca desperdigados.
Agregamos la yema de huevo, mezclamos y tratamos de unir con la mano.
Luego pasamos a la mesada y agregamos agua helada muy de a poco, hasta que quede un bollo homogéneo, sin amasar para no endurecer la masa.
Separamos un tercio de la masa, envolvemos cada parte en papel film y dejamos descansar en la heladera.
Picamos los puerros, la cebolla y el pimiento y los salteamos en una sartén con un poquito de aceite o manteca. Cocinamos por 5 o 10 minutos y luego volcamos encima la espinaca picada bien chiquita. Revolvemos bien y sacamos del fuego.
Le agregamos el queso blanco y el queso rallado, mientras sacamos las masas de la heladera para que vayan tomando la temperatura del ambiente.
Espolvoreamos la mesada con harina (esto se llama florear) y estiramos con el palote el pedazo más grande de masa.
Forramos la tartera dejando un borde como para hacer el repulgue. Espolvoreamos la base, como siempre, con avena ultrafina.
Pisamos bien el atún (o la caballa al agua) con un tenedor y la mezclamos con las verduras, luego agregamos los dos huevos y despues condimentamos con sal, pimienta y nuez moscada. Probamos y corregimos. Luego volcamos la preparación en la tartera.
Estiramos con el palote la parte más chica de la masa, la colocamos encima del relleno y hacemos el repulgue, como se ve en la foto.
Batimos el huevo que queda y pintamos la tarta y los bordes. Llevamos a horno bien caliente (230 grados), en la parte inferior, por 25 minutos.
Como les digo siempre, chequeemos que no se dore demasiado por encima.
Si es así, la cubrimos con papel metálico hasta terminar la cocción.