Luego de haber dejado descanzar la masa en la heladera por un par de horas, forro una tartera con fondo desmontable y la meto en el freezer mientras preparo la mezcla.
Desecho las terminaciones del verdeo y lo corto en rodajas finas. Lo salteo en una sartén o wok humedecido con rocío vegetal. Reservo.
En el mismo wok, bien caliente, pongo la panceta cortada en pedazos muy chiquitos y la doro bien, desechando la grasa que va soltando.
Apago el fuego y la dejo allí que siga dorándose con el calor. Reservo también.
Pongo en un bol el verdeo, la panceta y el arroz integral. Revuelvo bien, agrego la ricotta y 2/3 de la taza de queso parmesano (guardo el otro tercio para espolvorear por encima antes de meter en el horno).
Salpimento y agrego un poquito de nuez moscada. Bato los huevos y los incorporo a la mezcla, revolviendo bien.
Prendo el horno a 230° y, mientras se calienta, saco la tarta de la heladera, espolvoreo la base con el salvado de avena y echo encima la mezcla.
Luego pongo el tercio de queso rallado que quedaba y al horno por 30 minutos, colocando la tartera en la parte más baja.