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Esta combinación de compota de manzanas y arándanos es perfecta y equilibrada. Las compotas de manzana se remontan a la Europa medieval. La gente servía versiones dulces y agrias de compotas de frutas como complemento a una variedad de platos diferentes, como carne de vaca, cerdo, pescado y ganso. Sin embargo, estas salsas no se llamaban compota de manzana. La palabra no apareció impresa sino hasta mediados del siglo XVIII. Subsisten hasta nuestros días por su versatilidad y porque la compota es una forma de disfrutar de los beneficios de las frutas sin irritar el estómago.





