La última matriarca de una dinastía inolvidable, que crio sola once hijos y trabajó sin descanso para mantener el legado de la familia
5 minutos de lectura'

Viuda del senador Robert F. Kennedy, Ethel –una mujer fuerte e inteligente que crio sola a sus once hijos tras el asesinato de su marido y dedicó su vida a las causas sociales y a mantener el legado de los Kennedy– fue una de las matriarcas de esa familia mítica. Y aunque murió en 2024, a los 96 años, la serie Love Story, que narra la relación de John John Kennedy y Carolyn Bessette, trajo su inspiradora historia al presente.


UNA CHICA DE CAMPO
Había nacido en Chicago en 1928, en una familia católica devota. Su padre era el millonario del carbón George Skakel y su madre, Ann Brannack. Creció en una casa de campo en Connecticut y conoció al que sería su marido a través de Jean, una de las hermanas de él que era su compañera de habitación en el Manhattanville College de Nueva York. Según contó Ethel tiempo después: “Él estaba parado frente a una chimenea. Entré, lo y vi y pensé: ok, este es el hombre”. Y su forma de vincularse con Bobby apenas se conocieron dice mucho de su carácter: le apostó quién bajaría esquiando a más velocidad por la ladera de un monte nevado. Se casaron en 1950 en la iglesia de St Mary’s, en Greenwich, cuando Bobby se graduó en Derecho en la Universidad de Virginia. Ella tenía 22 años, mucha ambición y energía, y terminó conquistando a todos los Kennedy porque conocía el mundo de la política, que la apasionaba, y era aún más determinada que ellos a conquistar el poder de Estados Unidos. Años después, cuando el hermano de su marido resultó elegido presidente y nombró a Robert fiscal general, Ethel daría claras muestras de su carácter durante toda la campaña. Juntos tuvieron once hijos: Kathleen, Joseph, Robert Jr., David, Courtney, Michael, Kerry, Christopher, Maxwell, Douglas y Rory.

REINA SIN CORONA
La capacidad para las relaciones públicas de Ethel sorprendió a John, que pronto advirtió el talento de su cuñada para mantener a los Kennedy en el centro de la escena. Fueron célebres las fiestas que daba en su famosa mansión de Virginia, Hickory Hill (tenía trece habitaciones, catorce baños y estaba construida sobre un lote de tres hectáreas), donde mezclaba estrellas de Hollywood, políticos, con premios Nobel e intelectuales, y de las que quedaron algunas anécdotas fabulosas, como cuando un invitado descubrió un león marino en la pileta que había sido puesto ahí para sumar exotismo a esa casa en la que se tejieron grandes intrigas políticas.

Pese a que nació y vivió rodeada de privilegios, a lo largo de su vida Ethel enfrentó muchas situaciones de muerte y fatalidad que marcaron su destino. Estaba al lado de su marido cuando Sirhan Bishara Sirhan le disparó en la cocina del hotel Ambassador de Los Ángeles, el 5 de junio de 1968 (el presidente JFK había sido asesinado cinco años antes). Bobby murió al día siguiente, a los 42 años. Ella estaba embarazada de Rory y, casi en el mismo momento, declaró que jamás volvería a casarse.
A pesar de la adversidad, Ethel siguió adelante y creó la Fundación Robert F. Kennedy Human Rights, una organización de abogados, activistas, empresarios y escritores dedicada a defender los derechos humanos. Pero le tocaría superar un dolor tremendo otra vez, cuando la muerte volvió a golpearla fuerte con la pérdida de dos de sus hijos y una nieta: la de David, por sobredosis, en 1984, la de Michael, tras un accidente de esquí, en 1997, y la de Saoirse Roisin Hill, también por sobredosis, en 2019.

GUARDIANA DE LA HISTORIA FAMILIAR
En 2014, el entonces presidente Barack Obama le concedió la Medalla Presidencial de la Libertad por su labor caritativa, en 2015 fue parte de una protesta en apoyo de una mayor remuneración para los trabajadores agrícolas de Florida y en 2018, con 90 años, formó parte de una huelga de hambre contra las políticas de inmigración de Donald Trump. Lo que se dice una mujer que se jugaba por sus ideas. Vivió sus últimos años en Massachusetts y Palm Beach. Cuando murió, Obama se refirió a ella como “una querida amiga con pasión por la justicia, un espíritu incontenible y un gran sentido del humor. Tocó las vidas de innumerables personas en todo el mundo con su generosidad y gracia, y fue un emblema de fe y esperanza duraderas, incluso ante un dolor inimaginable. Michelle y yo pensamos en la familia Kennedy y en todos los que amaban a esta extraordinaria mujer”. Considerada la última Reina Madre de un país sin realeza, los Kennedy la despidieron en un funeral íntimo, un día gris y lluvioso de octubre de 2024, en la iglesia Our Lady of Victory, de Centerville, Massachussets. Y, aunque la sobreviven nueve hijos, treinta y cuatro nietos y veinticuatro bisnietos, muchos de los secretos de la familia más poderosa de Estados Unidos murieron con ella.



Otras noticias de Revista ¡HOLA!
En fotos. Todos los invitados a una comida de moda, música y muchos herederos
“Romance, conversación y buen sexo”. A los 81, una actriz consagrada revela cómo fue la vida junto a su gran amor
Los Oscar detrás de escena. El “debut” de Leonardo DiCaprio, los looks que hicieron historia y lo mejor de los after parties
1“¡Fue un placer!”. El ex capitán de River, Leo Ponzio, les hizo frente a los polistas Ruso y Nachi Heguy y Milo Fernández Araujo
2“Romance, conversación y buen sexo”. A los 81, una actriz consagrada revela cómo fue la vida junto a su gran amor
3Los Oscar detrás de escena: El “debut” de Leonardo DiCaprio, los looks que hicieron historia y lo mejor de los after party
4¿Qué se sabe de…? Las fotos más sensuales de Dakota Johnson, el viaje a India de Liz Hurley y la mejor noticia para Luna Serrat




