Hay árboles que esperan esta estación para desplegar toda su belleza: hojas doradas, rojas y anaranjadas que cambian por completo el paisaje
3 minutos de lectura'

Cada estación del año tiene su atractivo: en primavera y verano, las flores son las estrellas, en cambio, en otoño, el abanico de colores del follaje de muchos árboles es un espectáculo único. Son ejemplares que perderán sus hojas en el invierno, pero en esta estación deslumbran con el color de sus hojas. Los cinco árboles que se llevan todos los aplausos.

Acer (Acer palmatum)
Se trata de un arbolito o arbusto que alcanza los 7 metros de altura y de diámetro. Al ser de porte reducido, es uno de los árboles más utilizados en espacios pequeños, incluso en macetas. Además, es muy usado en diseños de estilo oriental. Sus hojas, de bordes aserrado, pasan del color rojo al rojo anaranjado y sus frutos -llamados disámaras- también son de un atractivo color rosado rojizo.

Ginkgo (Ginkgo biloba)
De 20 metros de altura y 20 metros de diámetro, es un árbol muy especial por ser una especie monotípica: existe un solo género y una sola especie en todo el mundo. Se trata de un ejemplar superior, dado que hace más de 180 millones de años que está viviendo y evolucionando sobre la superficie de la Tierra. Existen ejemplares masculinos y femeninos; estos últimos producen semillas que, al madurar, dan un olor muy desagradable y penetrante. Por eso, lo ideal es evitar ejemplares femeninos a la hora de elegir estos árboles, especialmente si se plantarán cerca de un lugar de paso. Sus hojas son simples, con forma similar a un abanico, y en otoño avanzado lucen un amarillo muy llamativo.


Roble de los pantanos (Quercus palustris)
Si bien existen varios robles de un gran atractivo otoñal, el roble de los pantanos es uno de los más interesantes y fáciles de conseguir en viveros. Es un árbol que alcanza los 25 metros de altura y 20 metros de diámetro, y presenta una copa piramidal con ramas que se extienden horizontalmente hasta el piso. Las hojas son simples, y en otoño se tornan rojizas o rojo anaranjadas, virando al marrón durante el invierno. Permanecen en la planta hasta la primavera, cuando brotan las nuevas hojas.

Existe la costumbre arraigada de barrer las hojas o usar sopladoras para embolsarlas y tirarlas a la basura. Sería mejor agregar las hojas a la compostera o directo sobre los canteros, para protegerlos de los fríos que vendrán.
Liquidámbar (Liquidambar styraciflua)
Este es un árbol de unos 20 metros cuando llega a adulto y 15 metros de diámetro. Su copa es cónica y tiene un tronco vestido, es decir, las ramas salen desde abajo. Sus grandes hojas son simples, ligeramente aserradas y, durante el otoño, tienen gran variación de colores por varios matices del rojo. Sus frutos también son muy decorativos, globosos y péndulos. Al tener gran desarrollo radicular, no se recomienda plantar en zonas donde haya construcciones cercanas.

Fresno (Fraxinus sp.)
Se trata de un árbol de unos 12 a 15 metros de altura y 6 metros de diámetro. Posee una copa globosa, compacta y densa, y tiene hojas compuestas que, en otoño, se tornan de un tono amarillo ocre. Sus frutos, en forma de sámaras, son muy decorativos dado que perduran en la planta. Se presentan en racimos péndulos, que aun en el árbol desnudo durante el invierno se destacan.

Durante el otoño, diversas especies enseñan sus tonalidades y cambios de color, pero los primeros que anuncian la llegada del otoño son los fresnos.










