Con decisiones de fondo, actualizó la propiedad: potenció la circulación, abrió los ambientes hacia los patios y logró el espacio de guardado que necesitaba.
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Tenía una convicción: de regreso a Bahía Blanca, su ciudad natal, no quería vivir en un departamento –como lo había hecho en La Plata, Buenos Aires y Barcelona, ciudades en las que estudió–, pero una casa le parecía demasiado grande. El espacio al aire libre, sin embargo, le resultaba indispensable. Entonces, la arquitecta María Paula Baliña, creadora de Estudio MPB, empezó la búsqueda de un PH, una tipología no tan común en el centro de la ciudad. Cuando visitó esta propiedad, se ilusionó.


Dos puertas después, la casa

Todas las partes sociales daban a patios que, a pesar de ser secos, tenían potencial. Parte de la reforma se centró en abrir aún más esa conexión con el exterior”
— Arq. María Paula Baliña, a cargo del proyecto y dueña de casa
La relación adentro-afuera cambió por completo: antes solo había dos pequeñas puertas y ventanas en altura. Tras la obra, todos los ventanales son corredizos, de DVH, de piso a techo. Para dar continuidad, el piso sigue la misma grilla y dimensión (60x60): es de porcelanato simil cemento alisado adentro (liso) y rugoso en el patio.

Para tomar forma, el living ganó una franja lateral del patio (donde está el mueble de TV) y lo que era el recibidor.

Estudio incorporado. Y luminoso

“Uno de los mayores logros de la obra fue ganar 8m2 en lo que era el recibidor, y transformarlo en living-escritorio: si bien es angosto (tiene 2,7m), es suficiente y resulta muy cómodo”.
En el extremo del espacio de trabajo diseñó un mueble de piso a techo que es biblioteca a un lado y espacio de guardado hacia el otro, haciendo también de tabique divisor. Con luz natural y un sector propio, logró el espacio de trabajo que necesitaba.

El PH estaba en condiciones originales: había fisuras, humedad, desprendimiento de yeso, todos temas a solucionar en obra. Uno de los motivos del deterioro era un antiguo olmo que había crecido en el patio y removió toda la estructura de la casa. Baliña decidió hacer de nuevo todas las instalaciones (eléctricas, sanitarias y de gas), nuevos contrapisos, revestimientos, techos y refuerzos de estructura. Además, con la colocación de carpinterías de piso a techo reforzó los apoyos con perfiles IPN.

“Además de cuidar la hermeticidad con las aberturas y de renovar la aislación, instalamos calefacción central y aires acondicionados y ventiladores, ya que Bahía Blanca tiene un invierno y verano bastantes hostiles”
Cocina y comedor diario

“Quería una cocina para usar y estar: por eso integré el comedor, asegurando que todo esté iluminado y balanceando los materiales con una mirada de conjunto”

Como la vivienda tiene paredes de espesores considerables, caló unos centímetros para lograr nichos en la cocina, el escritorio y las mesas de noche del cuarto principal

Dormitorio

Para todos los ambientes eligió el blanco. Después, se recostó en la madera y los objetos para dar color. En el cuarto principal, el cambio más importante fue el traslado de la puerta de ingreso, lo que permitió incorporar un placar al ambiente.
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