Del deseo de unir las características de un PH de los años 50 con las líneas depuradas del estilo escandinavo, surgió esta cocina que es espacio de reunión y de trabajo cotidiano y profesional
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Con las referencias que aportó Solana Roffé, dueña de casa y al frente de su propia empresa de catering, la arquitecta Bárbara Zoberman (foto) trabajó en el proyecto de remodelación total de esta cocina. La consigna principal fue generar un ambiente cálido y neutro, basado en tonos de gris, cemento, blanco y detalles en madera, superficies cómodas y generosas, espacio de guardado suficiente para que nada quedara a la vista y buena circulación.

Organizado en forma de L, el espacio de trabajo comienza con la heladera y sigue con una columna con microondas y dos hornos (Ormay): uno se usa para los platos salados y otro para los dulces, así no hay mezcla de sabores. “Logramos un espacio práctico y luminoso, algo fundamental para mi trabajo, porque es necesario ver cada detalle”, aporta Solana Roffé.

Combinándolos con nuevos muebles de línea nórdica, quisimos conservar los elementos originales más característicos y de calidad, como las aberturas o la escalera, para que la cocina mantuviera la lectura de una casa antigua.”
— Solana Roffé, dueña de casa

La protección con varillas de hierro verticales generó una linealidad que trasladamos a la terminación de la mesada, el fondo del aparador de la cocina y los muebles con ranuras moduladas. Así encontramos la identidad del espacio.”
— Arq. Bárbara Zoberman , a cargo de la reforma

La arquitecta Zoberman diseñó los muebles de madera y los hizo laquear en el tono ‘7017 Dorian Grey’ de Sherwin Williams.

Detrás de la mesada, la estructura de líneas verticales marca el límite del pasillo y se vuelve más escultural aún con los estantes de chapa pintados en horno con tapa de paraíso, donde se colocó una serie de macetas de cerámica labrada.

En uno de los extremos de la cocina, una estantería baja de hierro pintada en horno con fondo en líneas verticales para tener la vajilla de uso diario y libros de consulta (Arq. Zoberman, por Manuel Martínez). Como la dueña de casa es amante del café, pidió especialmente tener un espacio destinado a prepararlo, que se resolvió con un estante amurado de paraíso (Arq. Zoberman, por Manuel Martínez). “Paso la mayor parte del día aquí: es mi lugar para cocinar, relajarme, tomar un café. No me canso de contemplar lo cálido que es este ambiente”, concluye Solana.
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