Con una onda muy personal y soluciones alineadas al estilo de vida de sus nuevos dueños, este PH de Palermo logró color, funcionalidad y muchísimo encanto
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Las señas de identidad están a la vista: un patio que da acceso inmediato al sector social, altísimos postigos de madera, ambientes que se enlazan sin transiciones, una terraza generosa. Todo habla de un PH porteño. Fue precisamente esa esencia la que buscó mantener la arquitecta Delfina Carbó, creadora de Estudio DC, al encarar la reforma de estos 84m2 cubiertos; 8 de ellos, nuevos.

Su objetivo principal fue optimizar el espacio para darle una cotidianidad cómoda a una familia de tres, y abrirlo cuanto fuera posible. Los dueños de casa, amigos suyos, venían de vivir en una sucesión de departamentos en el exterior, y esta sería su primera experiencia en una casa, junto a su pequeño hijo. Tras seis meses de obra, la propiedad fue transformada con soluciones actuales y la mirada propia de Delfina, que acostumbra integrar sus conocimientos de astrología y feng shui a su práctica de la arquitectura.

En el lugar de encuentro se repiten los triángulos y hay mucho amarillo, dos elementos que representan el fuego, y que complementan la energía de la familia.”
— Arq. Delfina Carbó, creadora de Estudio DC, al frente de la reforma

“En la estructura, buscamos mantener la identidad y lo pintoresco de un PH típico; al mismo tiempo, hicimos una reforma profunda en los interiores”

Cocina semiintegrada
“Aprovechando la altura que tenía la cocina, extendimos el entrepiso y ganamos 8m2. Eso nos permitió crear un escritorio y un vestidor arriba y, también, delimitar abajo el nuevo comedor”.

“La barra a medida juega un rol clave: junto al módulo que contiene la heladera, funciona como extensión de la cocina que, avanzando sobre el estar, se integra al sector social”.



Escaleras arriba
“En el entrepiso, logramos gran funcionalidad con sectores integrados pero bien delimitados, circulaciones fluidas y nuevos ingresos de aire y luz, algo que beneficia también a la planta baja”, explica Delfína Carbó.


Las barandas de madera antes eran de hierro negro: otro feeling, claramente. Para más seguridad, tienen vidrio laminado y gran altura.

“Antes, había un solo baño en planta baja. Nos parecía necesario que hubiera otro, y lo generamos junto al dormitorio principal, en lo que era el vestidor”.


Como en todos los PH clásicos, la terraza cubre toda la superficie de la propiedad. En este sector, junto a la medianera, armaron un refugio de sombra, equipado para comer y disfrutar del aire libre.

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