Por Gabriela Navarra De la Redacción de La Nación
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La zanahoria, la papa y la batata tienen un aspecto en común: son alimentos subterráneos, que comienzan a crecer por debajo de la tierra. Al estar más tiempo en contacto con el suelo absorben más los nutrientes del lugar donde se los cultiva.
Las zanahorias pueden consumirse durante todo el año. Para ser frescas tienen que sentirse firmes al tacto, de color naranja fuerte-rojizo y sin brotes ni golpes. Si la parte superior tiene un color verde oscuro o negro y su sabor es muy dulce, no son frescas.
Conviene guardarlas crudas y limpias en la heladera, dentro de bolsas plásticas perforadas. Cocinarlas con poca agua e introducirlas cuando ésta rompa el hervor para evitar pérdida de nutrientes.
Aportan relativamente pocas calorías, contienen fibras y altas cantidades de betacarotenos, que se transforman en vitamina A dentro del organismo. Entre los minerales, son ricas en potasio. Pueden consumirlas personas de todas las edades. Crudas son útiles en casos de constipación; cocida, al revés: ayudan cuando existen diarreas.
Entre sus principales beneficios, las zanahorias son protectoras de la célula porque son antioxidantes ; también ayudan en la función del corazón y las arterias; defienden al organismo contra las infecciones; mantienen una correcta visión y mejoran la salud de la piel; activan el movimiento intestinal y podrían proteger contra algunas formas de cáncer.
En cuanto a las papas, existen distintas variedades: la nueva , que tiene cáscara delgada, gran cantidad de agua e hidratos de carbono. Se cocina rápido.
La papa madura o negra es de cáscara más gruesa y a veces presenta brotes -atención, son tóxicos- y partes verdes que deben extraerse antes de comerla.
La papa blanca contiene menos almidón que la madura y en ambientes frescos y secos, alejadas de las cebollas (que emanan gases que aceleran el proceso de descomposición), pueden conservarse hasta dos meses. Provee energía (una papa mediana tiene 150 calorías, por eso hay que incluirla con cierta moderación en dietas para adelgazar), protección muscular (por sus altas concentraciones de potasio) y contra infecciones.
En cuanto a la batata, su característico sabor dulce se debe a que posee una sustancia que transforma el almidón en azúcar a medida que este alimento va madurando.
Se cree que la batata es una gran aportadora de energía; sin embargo, esto en parte es un mito: brinda tanta energía como sus parientes papa y mandioca. Desde el punto de vista nutricional, contiene fibras, vitamina A y algo de vitamina C. Si se la cocina al vapor, esta vitamina puede conservarse mejor. Al comprarlas, es mejor elegir las que más pesadas sean de acuerdo con su tamaño, rechazarlas si tienen machucones, cortes o picaduras. En lugar fresco y seco pueden durar hasta un mes.
Entre sus beneficios, se cuenta la provisión de energía, la protección contra el envejecimiento prematuro de las células (por su contenido en betacarotenos), mejorar la visión y mantener sana la piel y la función intestinal.




