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La pandemia arrasó con la vida cotidiana como la conocíamos. Durante casi dos años, distanció familias y revolucionó la forma en la que socializamos. A pesar de que el avance del proceso de vacunación revirtió el aislamiento y devolvió la interacción cara a cara, hay procesos que marcó profundamente y probablemente nunca volverán a ser como los conocíamos.
A ese período de aislamiento y experimentación social de la mano de la virtualidad, desde Almatrends y la Consultora W le llaman el “hábitat viral”. En el evento de Economía Digital organizado por LA NACION, el fundador y CEO de Consultora W Guillermo Oliveto analizó el fenómeno de por qué la sociedad cambió sus hábitos y despilfarra dinero en un contexto de crisis nacional.
El administrador de empresas analizó cómo salimos de la “caverna digital” en la que estuvimos encerrados durante casi dos años. Quedamos “profundamente imbricados entre los físico y lo digital, definió, y aclaró: “Claramente la tecnología se multiplicó por cinco en esos años y terminó generando esta idea de humanidad potenciada por todas las herramientas que tenemos hoy a disposición y por un capitalismo que se confirma como modelo económico dominante”.
A pesar de que la gente retornó a la mayoría de las actividades como solía hacerlo en el pasado, por ejemplo ir al cine o irse de viaje, Oliveto abordó las inevitables consecuencias que dejó un proceso tan disruptivo como fue la pandemia. Una de ellas fue “la tensión novedosa en el modelo laboral que aún hoy no está claro en el mundo de qué manera se va organizar, pero sí está definido que ya no será igual a lo que era”, dijo sobre el cambio que implicaron las plataformas digitales como modelo de conexión, las cuales permitieron evitar largas horas de viaje a la oficina.
En otro plano, pero bajo la misma lógica, profundizó sobre cómo mutaron los sentimientos de las personas y por ende el paradigma con el cual deciden vivir su vida. “De la pandemia salimos con las emociones más al borde en nuestros estados de ánimo”, pasando entonces de un hábitat viral a uno emocional, “dominado por pulsiones y emociones en lugar de por las razones”.
Este vivir con el foco en el bienestar es, según Oliveto, lo que permite entender lo que está ocurriendo en los negocios en este momento de la Argentina. En una oda al carpe diem, destaca cómo las personas salieron a disfrutar del mundo después de haber padecido los efectos tan traumáticos para algunos que infligió la pandemia priorizando su salud y placer. “Después de tanto malestar, el bienestar no tiene precio”, resume en pocas palabras en su presentación, y explica que esta forma de ver la vida desentona con el entorno macroeconómico y financiero tan complejo que atraviesa el país en este momento, en el que el que casi el 70% de la población piensa que las cosas van a estar peor dentro de un año, según un estudio reciente de Synopsis. La gente volvió a recitales, restaurantes, boliches y vacaciones y “de manera consciente esta sociedad eligió alienarse, retirarse de la realidad en la que saben que las cosas están mal pero necesitan pasarla bien”, analiza.
Oliveto propone dividir en dos la realidad. Por un lado la oscura, donde la gente está enojada y sin proyectos. Por el otro, una donde se vive en un mundo más luminoso que busca refugiarse en lo personal, priorizar la salud mental y recuperar los vínculos que perdió en los últimos años. El experto observa la convivencia de estos opuestos y encuentra en ésta la explicación para los comportamientos de consumo que se evidenciaron en el último tiempo. Para demostrarlo, compara las compras en los shoppings, indumentaria, farmacias, hotelería y restaurantes y encuentra un factor común: la inversión en actividades de ocio y salud muestra crecimientos exponenciales.
La paradoja es que se da en un contexto de crisis. Pero... ¿por qué? En primer lugar señala que los tres grandes bienes como inmuebles, autos 0 km y turismo en el exterior quedaron fuera de agenda, ya que muestran una baja notoria en su consumo en la última década. Por ende, “hay un montón de dinero que no va a compras grandes y se refugia en consumos más cotidianos y placenteros en esta instantaneidad que necesitamos para sanar”, explica. En segundo lugar, señala al “elevadísimo nivel de inflación” como motor del gasto pequeño. Lo ejemplifica con el estallido inaudito de los recitales y el récord histórico que la banda musical Coldplay logró al llenar 10 estadios de River u otros artistas que agotaron sus entradas en cuestión de horas. “Es un boom de todo lo que ocurre en vivo porque la gente necesita sentirse viva”, enfatiza.
En un contexto donde los salarios pierden mes a mes su capacidad de compra, Oliveto finaliza con una metáfora que muestra la realidad que viven muchos argentinos hoy en día: “La sociedad argentina sabe que las cosas están muy mal, que pueden estar peor, se refugia abajo de la mesa y mientras tanto juega a las cartas”. ¿Por qué? “Para que cuando haya un problema grave al menos los encuentre más sanos, recuperados”, finaliza, e insta a buscarle respuesta a la pregunta pendiente de hasta cuándo se sostendrá esta dualidad.


