Massimo Faggioli: “Para Trump el Vaticano debe someterse a su mesianismo político”, pero León XIV “sacó sus garras”
El teólogo e historiador analizó el cruce entre los dos estadounidenses más influyentes del mundo, que consideró una fase nueva del pontificado de Prevost
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ROMA.– Massimo Faggioli, teólogo e historiador de las religiones, profesor de eclesiología en el Instituto Loyola del Trinity College de Dublín, vivió dos décadas en Estados Unidos. Ítalo-estadounidense, enseñó, entre otras, en la Villanova University, donde Robert Prevost obtuvo una Licenciatura en Ciencias Matemáticas en 1977.
Faggioli, que escribió recientemente Desde Dios a Trump. Crisis católica y política norteamericana, en una entrevista telefónica con LA NACION analizó el ataque sin precedente de Donald Trump al Papa, que reflejó su deseo de “someter al Vaticano a su mesianismo político”.
Para él, este enfrentamiento, que podría marcar el principio del fin político del mandatario, representó, con la respuesta serena pero firme del Papa, que dijo que no le tiene miedo a la administración Trump, una suerte de fase nueva del pontificado.
“Es un león que ha sacado sus garras, pero eso no estaba en sus planes originarios. No quería ser absorbido por el trumpismo, pero entendió que no hay alternativa a la de hacerse oír en el modo que es apropiado para un Papa”, sentenció.

–Usted es un historiador de la Iglesia y hay quien dice que no se veía un ataque tan fuerte a un papa desde los tiempos de Napoleón o el de los papas confinados en Aviñón… ¿Es así?
–Sí, estoy de acuerdo, en el sentido de que todo el mundo entiende que el Vaticano es una fuerza política con la que hay que manejarse de cierta forma. Por lo tanto, incluso los peores dictadores, también Stalin, solían utilizar un cierto registro lingüístico, pero también diplomático, que, en cambio, Trump ha violado varias veces. Su reciente posteo en Truth es solamente el último episodio, el más sorprendente, aunque no es un accidente, sino parte de una visión especial del catolicismo como súbdito de su soberanía. Es decir, para Trump el Vaticano debe someterse a su mesianismo político, esto es lo especial.
–Cuando dice que no es sorprendente porque ya hubo ataques ¿se refiere a cuando Trump antes del cónclave posteó una imagen de él vestido de Papa?
–Sí, aunque también pensaba en cuando el secretario de Estado del primer mandato de Trump, Mike Pompeo, escribió un artículo en First Things atacando el acuerdo entre el Vaticano y China, un acto totalmente inusual de parte del Departamento de Estado de los Estados Unidos. Es decir, hay una serie de eventos que forman parte de una visión del mundo en la que el Vaticano es sustancialmente un lugar con antiguas iglesias donde se puede hacer algo de dinero, pero la dimensión invisible, el soft power, el tradicional conocimiento del mundo que tiene, es absolutamente irrelevante para Trump. Es un nuevo modo de política interna, pero también de política exterior.

–Al margen de los reiterados llamados a la paz, ¿qué es lo que irritó de tal modo a Trump, que pareció salirse de las casillas en su posteo? Hay quien dice que fue la participación de tres cardenales “anti–Trump” (Blase Cupich, arzobispo de Chicago, Robert McElroy, arzobispo de Washington y Joseph Tobin, arzobispo de Newark) en el programa 60 Minutes de CBS News del domingo…
–Es posible porque Trump mira ese programa y su mensaje fue posteado justo después. Los tres cardenales ya habían publicado una fuerte declaración muy crítica de su política exterior a fin de enero. De hecho, el empeoramiento del vínculo tuvo lugar en enero, a partir del discurso del Papa al cuerpo diplomático, cuando evitó mencionar a Trump, pero aludió claramente a él. Es entonces, después de la intervención militar en Venezuela, de las amenazas a Groenlandia y a Cuba y todo lo demás, que el papa León, pero también el cardenal Parolin [Pietro, secretario de Estado], entienden que ya no sólo la Iglesia de los Estados Unidos puede manejar las cosas, sino que el Papa tenía que hablar. Por eso para mí en enero de 2026 es como que hay un segundo comienzo de pontificado porque hasta entonces teníamos un Papa que no quería dejarse absorber demasiado por la cuestión norteamericana.

–Para usted este ataque sin precedentes de Trump, que causó indignación incluso en los sectores católicos conservadores que lo votaron, así como evangélicos ¿puede representar un bumerán para él?
–La verdad es que Trump siempre ha sobrevivido a casi todo, es decir, al intento de asesinato, a sus fracasos, al Covid, así que es posible que también sobreviva a esto y logre que caiga en el olvido. Aunque me parece que esta vez hay una serie de cuestiones nuevas que lo hacen difícil: el Papa es un ciudadano estadounidense, nació en Estados Unidos y por lo tanto él entiende mejor que nadie lo que está pasando y sabe interactuar mejor. Por otro lado, se abrió la lucha de sucesión al trumpismo entre los católicos Marco Rubio y JD Vance y, además, están las elecciones de medio término en siete meses. Y para mí este es un incidente más difícil de hacer olvidar, tanto es así que hemos visto algunos obispos y cardenales que hasta ahora habían tratado de hacer pasar que Trump era tan sólo un personaje exuberante, pero normal, que tienen que salir a dar explicaciones. Es como que se ha roto un tabú que hace imposible hacer como si nada hubiera pasado y es por eso que este ataque es distinto de los anteriores.
–¿Podría significar el principio del fin político de Trump?
–Podría ser, porque ha ocasionado para mí el inicio de la ruptura entre las dos componentes de la coalición trumpiana: por un lado, la vieja derecha religiosa, que se volvió más integralista, pero culturalmente cristiana y por el otro, la tecno–derecha autoritaria de los multimillonarios Peter Thiel (Palantir y PayPal) y Elon Musk… El Trump de los últimos días es el de la tecnoderecha y para mí el incidente revela tensiones internas con esa otra ala que votó a Trump y que no está satisfecha porque a él y a ese grupo no les importa absolutamente nada por ejemplo de la cuestión del aborto. Y es posible que este incidente sea el disparador de una rendición de cuentas interna.
–Para usted fue peor lo que escribió en su red social o el posteo, después eliminado, ¿de esa imagen donde Trump aparece vestido como si fuera Jesús o un mesías?
–Bueno, en verdad ya hay un historial, esa imagen de él vestido como papa antes del cónclave pasado. Pero para mí es peor el hecho lingüístico, el uso de palabras que hizo Trump, que revela no sólo una cierta psicología sino una visión del mundo en la cual el verdadero choque de civilización es interno al cristianismo occidental, es decir, no es el que choque entre el cristianismo y el islam del que hablaba Huntington.
–¿Qué le pareció la reacción del Papa al posteo de Trump, que, por otro lado, eligió el peor momento para hacerlo, sin pensar que pocas horas después León iba a subirse a un avión con 70 periodistas que le iban a preguntar sobre el ataque?
–Prevost viene de Chicago, que es una ciudad muy conocida por tener una política fuerte, que se hace a los codazos. Él viene de una ciudad con esa cultura política, que no es California, no es la Costa Oeste, no es el Sur, es Chicago. Por otro lado, pasó 20 años en Perú, un país donde los curas han pagado con su vida, por lo tanto, no es alguien que se deja intimidar por cosas del estilo. Es un león que ha sacado sus garras, pero eso no estaba en sus planes originarios. No quería ser absorbido por el trumpismo, pero entendió que no hay alternativa a la de hacerse oír en el modo que es apropiado para un Papa. Y ahora basta ver el mensaje difundido este martes a la Pontificia Academia de Ciencias Sociales, que es un mensaje clarísimo, una vez más, al trumpismo y a sus aliados por el mundo, que habla de democracia, derechos humanos, bien común, tiranía... Y no va a parar.
–Aunque ese mensaje es anterior al cruce con Trump, fue firmado el 1° de abril…
–Sí, pero ya desde hace meses, desde principio de año, hubo una decisión en el Vaticano de comenzar a decir ciertas cosas. El Papa es alguien cauto, con instintos moderados y no polarizadores, pero es alguien que no tiene miedo y lo ha demostrado siendo misionero en Perú. E insisto, me parece que lo que hemos visto a partir de enero de 2026 es una suerte de segundo inicio de pontificado, un lado nuevo.
–En un diario italiano alguien definió este martes la respuesta del Papa a Trump “el día en que Prevost se hizo Papa”…
–Para mí eso es exagerado, pero es un lado nuevo, que antes había quedado oculto debajo de los radares. Ahora el problema es cómo no dejarse dominar por el trumpismo: hoy por ejemplo deberíamos estar hablando del viaje papal a Argelia, pero estamos hablando del cruce, algo que en el largo plazo puede convertirse en un problema.
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